La Función Pública

“No hay nada mas difícil que definir un crimen político…”

Danton tuvo razón, pues lo que hoy ha de ser justo y honesto, moral y transformador, mañana, en aras de las coyunturas de otro mesías y las necesidades políticas que surjan, bien podía ser todo contrario, es decir, injusto, inmoral, contrarrevolucionario y antinacional, al igual que lo hace el Presidente todos los días lanzando acusaciones contra sus adversarios del pasado reciente.

Crímenes políticos hoy, pero en 1942 fueron sucesos que empujaban al nacionalismo alemán a la conquista del mundo para imponer a la humanidad el demoniaco invento ario y ejercer el poder mundial.

La guerra declarada por las potencias del Pacto de Acero —Japón, Italia y Alemania— a los países aliados, el exterminio de millones de judíos, franceses, soviéticos, ingleses y estadounidenses, así como las invasiones militares a los países neutrales, como necesidad para la conquista del espacio vital son ejemplos de lo que intentamos analizar.

El crimen político podría tratar de explicarse cuando el espíritu humano desarrolla plena experiencia y se ha impuesto al cúmulo de sacrificios que le imponen los gobiernos más enérgicos.

Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez, La Corregidora y muchos más, hicieron de la Independencia una realidad, a Juarez las Leyes de Reforma y la conformación de la República, la cual cargó a bordo de su carruaje a lo largo del país.

Todos ellos lucharon contra el poder establecido por el Imperio de Ultramar. Fueron perseguidos y ejecutados los hacedores de la Independencia de México lograda merced a los espíritus vigorosos y liberales que nunca se rindieron. Hoy y a la distancia son los más grandes próceres de la nación.

Difícil en verdad definir un crimen político, incluso el mismo Danton fue presa de ese claroscuro cuando actuó como extremista por obligación sin que le agradara, y fue victimado por el terror cuando pretendió moderarlo.

¿Cual fue el crimen político de Danton contra la Revolución?

Al revolucionario francés se le juzgó por el delito de concusión el cual significa la exacción arbitraria hecha por un funcionario público en provecho propio como ahora los son los que actuaron defraudando y robando al país en los pasados gobiernos de nuestro país y que hoy son acusados por el gobierno transformador, Emilio Lozoya Austin, preso en España, Miguel Angel Osorio Chong señalado de complicidad con Odebrecht, y el resto de la banda del Ali Baba de Atlacomulco (Mexiquenses) que tienen las manos sucias e insaciables.

Hoy, a la distancia, sabemos que el delito de concusión nunca fue cometido por el revolucionario francés; en todo caso podría criticársele su inspiración para ejecutar la política del terror mediante el tribunal Revolucionario, pero ¿quién puede decir que tales sucesos brutales no fueron necesarios en aquellos momentos?

Aquí, en nuestro país se habla, se escribe y se acusa desde Palacio Nacional de crímenes políticos cometidos en lo gobiernos Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Sin embargo, las equivocaciones populistas, las estatistas decisiones gubernamentales, las luchas antiimperialistas, el Tercer Mundo, fueron ayer indudables tareas vanguardistas en aquellos momentos que contaron con el apoyo político de las cámaras legislativas y la solidaridad económica de las cámaras financieras. Acciones de los gobiernos pendulares que, incluso, propiciaron importantes reformas políticas que hoy son censuradas y criticadas como crímenes políticos contra la nación y contra México.

En consecuencia, posible es que en el futuro también se consideren “crímenes políticos” las decisiones que hoy, según el Presidente, son acciones morales, liberales, honestas, incorruptas y democráticas.

En efecto, la política es cambiante segundo a segundo porque es veleidosa como la Fortuna de la que hablaba Maquiavelo en su obra genial El Príncipe. La geopolítica re-acomoda las geografía, surgen nuevos países y otros se desmoronan, se derrumban sistemas políticos y financieros, las epidemias golpean las bolsas de todo el mundo, la Olimpiada de Tokio es amenazada por temor a los contagios del virus que azota al mundo, pero el espíritu humano permanece igual, no cambia su movimiento pendular.

Es por todo ello que el político profesional, el de tiempo completo no debe temerle a la calumnia, mucho menos a la intriga, ni escandalizarse por los golpes que se reciben en el quehacer político, porque de hacerlo dejaría de cumplir con lo que la función pública exige de un político, hacer siempre política, a fin de cumplir con los tiempos que nos marca la historia.

@luis_murat

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