El síndrome de Durazo

“Vísteme despacio que tengo prisa”, instruía el Emperador, Napoleón Bonaparte, al ayudante de cámara. En tanto le ajustaban el uniforme que con orgullo vestía, Napoleón meditaba los detalles de las acciones y decisiones que habría de tomar. Instantes que, en ocasiones, fueron trascendentes para Francia y el resto de Europa.

La anécdota indica, que las prisas no son buena consejera pues existe el riesgo de obtener costosos y lamentables resultados al no darse el tiempo para reflexionar unos minutos más sobre las decisiones a tomar.

La cita viene a colación, toda vez que al examinar los documentos del T-MEC, saltó un dato (no incluido) que los negociadores mexicanos no consideraron a detalle, confiaron en el término de panelistas y punto, pero los estadounidenses le dieron una interpretación diferente, los consideraron inspectores laborales, observadores, o como se le quieran llamar, con facultades de inspección en las fabricas mexicanas.

Al enterarse del asunto, Jesus Seade, hiperactivo como es, se esforzó por explicar y aclarar en los medios, que no sería así, pero en caso de que Estados Unidos forzara la participación de inspectores laborales, México no aceptaría tales acciones.

El subsecretario para América del Norte salió disparado hacia Washington para entrevistarse con su homólogo, Robert Lighthizer, y aclarar el asunto, que amenazaba en convertirse en otra pifia, pues el tema había provocado el debate, sobre todo, y a toda prisa, Jesus Seade, viajó a Washington sin equipo de negociadores que lo auxiliara. Decisión sorpresiva del subsecretario que despertó sospechas, toda vez que los empresarios (principales interesados) no fueron convocados a participar en la reunión de emergencia entre Seade y Lighthizer.

El resultado de la inesperada reunión fue una carta del representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, dirigida al subsecretario para América del Norte, Jesus Seade, en la que se precisa que “no serían inspectores laborales, sino agregados, y tampoco serían impuestos”.

“Como saben, el mecanismo de respuesta rápida del T-MEC, especificado en la instalación, permite que un panel independiente compuesto por tres partes, elegido por ambas partes, solicite verificaciones in situ en cualquiera de nuestros tres países cuando haya, de buena fe, condiciones (…) Pero esas verificaciones serán realizadas por panelistas independientes, no por agregados laborales,” afirmó Lighthizer.

A su regreso de Washington, Seade, confirmó lo dicho y escrito por su homologo estadounidense. No obstante, las explicaciones precipitadas e insistentes de Seade ante los medios no convencen del todo, pareciera que en el ánimo de la opinión pública priva la impresión de que algo no quedó bien atado en la negociación del T-MEC.

Pareciera que, otra vez, las prisas hicieron su efecto, ya que ni el Senado se tomó el tiempo necesario para revisar a fondo el Tratado Comercial. Los senadores se apresuraron a firmarlo, y ahí están las sospechosas consecuencias.

Una vez más las prisas el protagonismo hicieron su efecto, y resultó que al asunto de los panelistas lo contagió el “síndrome de Durazo” consistente en apresurarse para ganar la nota pero causando pifias lamentables; recordemos la integración del Frankestein llamado Guardia Nacional de la que el Secretario de Seguridad explicaba que “no era militar, sino civil, pero que era militar, aunque también civil, pero al fin militar”. O cuando trató de explicar el “Culiacanazo,” pifia que ni él mismo entendió, o el reciente “balconeo” de los gobernadores que no asisten a las reuniones de seguridad que convoca el Secretario Durazo por la sencilla razón de que no hay resultados positivos, por el contrario, la violencia y el crimen continúan en aumento.

En Estados Unidos, a diferencia de México, es la Cámara de Representantes la responsable de aceptar, rechazar o modificar los Acuerdos y Tratados internacionales aprobados por el Presidente.

De esta forma, los siguientes pasos para el T-MEC serán la ratificación y firma de la Cámara de Representantes a principios del año 2020, una vez que sea autorizado, por la misma Cámara de Representantes, y esté en marcha el Juicio Político contra el Presidente Donald Trump.

Concluyendo, sería recomendable poner en práctica una más amplia y clara comunicación entre los miembros del gabinete presidencial. Se necesita más colaboración de los miembros que integran el cuerpo presidencial, a fin de no cometer más confusiones, equivocaciones, pifias y enredos en las decisiones y acciones del Ejecutivo, pues visto esta, que desde que se iniciaron los trabajos del T-MEC, quedó claro que serían panelistas independientes los que se encargarían del chequeo laboral previa solicitud de los interesados.

@luis_murat

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