Ataque a Ciudad Universitaria

Una vez más Ciudad Universitaria fue atacada por grupos provocadores entrenados para infiltrarse en las marchas pacifistas y atacar con violencia extrema los edificios, monumentos históricos, instalaciones académicas, bancos y comercios en general.

El comando de 40 “enfermos,” vestidos con “monos” negros y cubiertos de la cara, son conocidos como “anarquistas”, aunque la jefa de gobierno los llama “conservadores,” “que nada tienen que ver con grupos anarquistas o grupos radicales.”

Los “conservadores” intentaban provocar al gobierno para que la policía ingresara a Ciudad Universitaria “violando” la autonomía universitaria, pero eso no lo vamos hacer, afirmó Sheinbaum. “anarquistas, conservadores o enfermos,” cualquiera que sea el adjetivo, lo cierto es, que a estos grupos terroristas ninguna autoridad los detiene cuando se infiltran en las marchas y destruyen todo lo que encuentran a su paso. (Abrazos no balazos)

El ataque contra la rectoría de Ciudad Universitaria fue bestial, me recordó a los nazis quemando libros en las calles de Francia, de Polonia, de Checoslovaquia, de todas aquellas ciudades europeas en donde la cultura fue destruida. Así sucedió con la librería “Enrique Gonzalez Casanova” situada al pie de la Torre de Rectoría. Fue un acto de bestias haciendo piras de la cultura, y lo peor fue que nadie protegió a la Universidad. Se usó el criterio de “no caer en provocaciones para evitar daños mayores y consecuencias lamentables”. Así que, “se dejo hacer y se dejo pasar,” como sucede hace más de 11 meses. Recordemos los ataques al Centro Histórico, a Palacio Nacional, los hechos violentos contra los monumentos, incluido el de la Victoria Alada, los vandalismos en las calles de Florencia y la colonia Condesa, los ataques a Rectoría en este mismo año.

La respuesta a toda esta violencia por parte de las autoridades capitalinas y federales (CU es zona federal) ha sido “no caer en provocaciones,” así que la delincuencia, el narcomenudeo, los ataques violentos y la inseguridad en zonas estratégicas continúan porque la ley no se aplica, al no entender que una cuestión es la autonomía universitaria, y otra es que al amparo de ésta se tolere el no garantizar la seguridad ni la tranquilidad al estudiantado universitario.

La actitud de las autoridades frente al vandalismo de los grupos terroristas ha sido comodina al haber hecho a un lado el Estado de Derecho, a fin de no comprometer su cargo con la aplicación de la ley.

La actitud de las autoridades tiene a la sociedad atemorizada, incrédula, en medio de una realidad plagada de violencia, que, incontrolable, y desbordada, pareciera acabar con todo lo que se ha logrado tras largos años de limitaciones.

¿Qué está sucediendo en México? Esa es la interrogante, pero la respuesta no llega de parte de las autoridades que juraron y prometieron trabajar por México.

Investigaciones, comisiones de diálogo, “estamos trabajando en ello”, intentos, “abrazos y no balazos”, “el país que nos dejaron”, más promesas y mentiras, alabanzas, alfombras y condecoraciones a Evo, pero las verdades y la aplicación de las leyes no aparecen, solamente la cantaleta de siempre: “no caeremos en provocaciones y fueron los “conservadores”.

Cada día estamos más lejos de las verdades y soluciones, como de la aplicación del Estado de Derecho, en tanto la nación observa como se repiten actos que pisotean el marco jurídico sin que nadie haga algo para frenar tanta barbarie como la cometida el pasado jueves en la Torre de Rectoría de la UNAM, barbarie que nos hace sospechar, que se trató de un hecho en contra de la reelección del Rector, Enrique Graue.

La violencia como la inseguridad se han desatado como nunca había sucedido en nuestro país, los grupos políticos se enfrentan por el control político, económico, social y del narcotráfico; las venganzas van y vienen como sucedió en Culiacán y en Chihuahua—Sinaloa con el Grupo Le Baron y sus rivales, con un saldo bestial que cegó la vida de dos mujeres y siete niños.

México transita por difíciles tiempos acentuados por la incapacidad de las autoridades gubernamentales, lo cual implica riesgos de desestabilización y, por consecuencia, el endurecimiento de los gobernantes. Bolivia, Venezuela, Chile y Nicaragua, son vivo ejemplo de lo que nos depara el futuro inmediato sino se corrige el rumbo a tiempo.

La tolerancia, la madurez, la prudencia se han confundido con las consecuencias que vivimos a diario, y es por ello que las soluciones a todo lo que se ha querido aclarar se hacen más urgentes. Ignorar las demandas de la sociedad solo producirá mas inquietud, desconfianza, y, sobre todo, más violencia.

@luis_murat

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