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Despiden a Sol en Oaxaca; exigen ¡justicia!

Citlalli Luciana

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Con la exigencia de «¡Justicia!», este lunes fue despedido el cuerpo de María del Sol Cruz Jarquín, fotógrafa oaxaqueña asesinada en Juchitán de Zaragoza la madrugada del sábado 2 de junio junto a la candidata a regidora Pamela Itzamaray Terán Pineda y el chofer de esta última.

El cortejo fúnebre avanzó hacia el Panteón General bajo un solemne silencio con la voz de exigencia plasmada en decenas de pancartas: “Ni una asesinada más”, “Basta de balas”, “Exigimos Paz”, Castigo a los responsables, “La corrupción mata”, ¡Justicia para Sol!…

María del Sol, quien se desempeñaba como directora de Comunicación Social de la Secretaría de Asuntos Indígenas (SAI) había sido comisionada por el titular, Francisco Montero, para cubrir la campaña del hermano del funcionario, Hageo Montero, candidato a la presidencia municipal de Juchitán de Zaragoza por el PRI-PVEM y PANAL. Fue asesinada en el ataque contra Pamela Terán, integrante de la planilla de Montero.

Pancartas a lo largo de la trayectoria dieron cuenta de la indignación social. FOTO: Citlalli López

“Me la arrebataron hace unos días, pero me ha llenado de fuerza su recuerdo para seguir viviendo”, señaló la periodista Soledad Jarquín Edgar, madre de víctima, durante la misa de cuerpo presente a la que asistieron integrantes de colectivos feministas, periodistas, familiares y amigas de la familia Jarquín como la cantante Georgina Meneses y la rapera Mare Advertencia Lírica.

María del Sol fue recordada por su madre como como una mujer valiente, trabajadora, decidida y responsable. “Lo que caracterizó su vida fue su determinación, su risa, la brillantez de sus ojos, su ternura y permanente alegría”, señaló con temple.

“Muy pronto descubrió en la fotografía su pasión”, relató Jarquín Edgar. Para cursar la carrera de cine y fotografìa, María del Sol trabajaba por las tardes en una heladería; rentó una casa y subarrendó los cuartos. “Toda la vida estaba luchando, no había obstáculo para ella. Tuvo algunos tropiezos en la vida, pero lo que yo me llevo en el corazón es la determinación que siempre tuvo”.

El dolor

Luego, el cortejo fúnebre partió hacia el panteón llevando al frente la foto de María del Sol, con su sonrisa amplia, sincera, su cabellera libre, llena de vida. Entre la concurrencia caminó el dolor vestido de negro y las lágrimas contenidas por el coraje que despierta la transformación violenta que ha sufrido Oaxaca, en donde la corrupción mata.

Fueron unas doscientas o trescientas personas quienes acompañaron la carroza llevando en mano flores blancas. Todo en silencio en un respeto profundo, un silencio doloroso por una vida censurada por las balas. “No más violencia”, “Ni una más, ni una más, ni una más”… expresaban las pancartas.

La carroza ingresó al panteón, luego el féretro fue descargado y llevado en hombros hasta el sepulcro en donde un sacerdote condujo las oraciones en memoria de la joven.

La carroza entra por el acceso principal del panteón civil. FOTO: Citlalli López

El cajón mortuorio descendió a la tierra. Una lluvia de aplausos homenajeó el adiós. Frente a la tumba, Soledad Jarquín gritó “¡Justicia!” con esas palabras fuertes, firmes, valiente que siempre la ha caracterizado para acompañar las voces de otras mujeres.

Las flamas de las veladoras comenzaron a encenderse para acompañar el sepulcro que en un instante quedó saturado por flores y pancartas.

El Dios nunca muere

“¡Qué seguimos haciendo tolerando esta perversidad! No vamos a tomar las armas, no vamos a contribuir con esta perversidad pero sí reflexionemos y llamemos a nuestros hijos a la desobediencia civil, a ir en contra de las órdenes que se contraponen a nuestros derechos”, lanzó una mujer.

¡Justicia para Sol! secundaron otras voces. Algunas más empotraron los reclamos entre las coronas de flores. Luego los músicos sellaron el entierro entonando “Muere el Sol en los montes, con la luz que agoniza, pues la vida en su prisa, nos conduce a morir…”

A lo largo del trayecto de la funeraria, al norte de la ciudad, al panteón, la demanda de justicia. FOTO: Citlalli López