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Pobres de Oaxaca pagan 10 veces más por agua

Citlalli Luciana

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Habitantes asentados en los cinturones de pobreza de la capital pagan hasta diez veces más por el acceso al agua potable.

Mientras que a través del recibo bimestral los habitantes capitalinos con sistema de agua entubada pagan entre 50 y 60 pesos, en ese lapso las personas que se suministran mediante pipas desembolsan hasta 600 pesos.

Los habitantes que viven en zonas marginadas de la capital, quincenalmente pagan entre 120 y 150 pesos por la compra de mil cien litros de agua.

El abasto a cuentagotas los lleva a buscar fuentes alternas como la perforación de pozos como en el caso Iseida, quien vive en la colonia Emiliano Zapata establecida de manera irregular en la parte alta de Santa Rosa. La compra de agua absorbe hasta el 20 por ciento de sus ingresos familiares.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) señaló que el 25 por ciento de hogares en el país no tienen acceso al agua potable en sus casas o la reciben de manera espaciada, por lo que deben conseguirla en pozos, ríos, lagos o con pipas.

El análisis Los recursos hídricos en México, situación y perspectivas, incluido en el Diagnóstico del agua en las Américas, refiere que la pobreza también está relacionada con el acceso a la infraestructura pública para la provisión de este recurso.

Los hogares sin condiciones de pobreza son más propensos a contar con una conexión a la red pública dentro de la vivienda, en tanto que es más probable que un hogar pobre tenga que proveerse del recurso a partir de una conexión a la red pública, pero fuera de la vivienda o a través de otras fuentes, tales como una pipa, un pozo, un río u otra vivienda, afirma el estudio.

El documento asegura que en materia de gasto de agua, como proporción del gasto total del hogar, es mayor para los hogares pobres que para los no pobres.

La diferencia es más acentuada en zonas urbanas, donde un hogar pobre destina en promedio 3.4 por ciento de su gasto total, contra el promedio de 1.8 por ciento que destina una casa no pobre, lo que significa que una familia pobre paga casi dos veces más (en términos relativos) de lo que hace una no pobre en una zona urbana.