Debate sí, amenazas no

Andrés Manuel y sus asesores saben que el debate no es terreno que domine pues su vocabulario es corto y lento, lo que hace perder tiempo que es factor  fundamental en el debate.

Es evidente, que ese es el motivo principal por el que Andrés Manuel no acepta los retos que sus adversarios políticos le hacen para debatir. Prefiere evadirlos y darles la vuelta diciendo que solo acudirá a los tres debates que ha fijado el INE en fechas próximas cuando se inicien las campañas políticas a finales de marzo.

Andrés Manuel sabe que los próximos tres debates serán determinantes en su campaña que iniciara el 30 de marzo y terminará el 27 de junio cuando finalicen las campañas electorales. Después vendrá una veda del 28 de junio al 1 de julio  día de la votación que marcara con votos la suma y resta de los aciertos y errores cometidos por los partidos y sus candidatos.

Un ejemplo que ilustra el daño que puede causar un error en el debate fue el de aquella noche cuando Francisco Labastida, en tono plañidero, se quejó de que su adversario Vicente Fox lo llamaba “mariquita” y “labestida”. En aquel momento Labastida perfiló su derrota ante una masa electoral  que Fox había cautivado.

Lo sabe bien Andrés Manuel que se muestra ganador ante los medios como parte de su estrategia electoral; y sabe ademas que los obstáculos serios, difíciles de librar, todavía no empiezan, y  será cuando termine el primer debate cuando  la nación empiece a perfilar quien de los candidatos cuenta con las mejores calificaciones para ocupar la presidencia de México.

Por lo pronto, el primer error ya lo cometió amenazando al sistema político con la advertencia de Porfirio Diaz cuando  aquel 31 de mayo de 1911 acompañado de Victoriano Huerta, su esposa, Carmelita Romero Rubio, su hermana Maria Luisa, el hijo del dictador, teniente coronel Porfirio Diaz Ortega, una cocinera, un valet y un escolta militar; le dijo al chacal: “Madero ha soltado al tigre, ahora veremos si puede controlarlo”. En efecto, la lucha por el poder para alcanzar la paz duro 10 años porque las luchas revolucionarias despedazaron a México.

Han transcurrido  ciento siete años de aquella lapidaria sentencia  y ahora, Andrés Manuel se las repite a los banqueros del país que previamente aclamaron  las comparecencias de José Antonio Meade y Ricardo Anaya.

107 años van cambiando a las naciones y a los países; van transformando los sistemas de desarrollo, de cultura, de educación y visión del Estado y de las instituciones que lo conforman.

El México del presente no es el país que Porfirio Diaz dejo cuando se marcho a Paris. Cierto es que en el presente vivimos un país difícil, que se debate en graves problemas como el narcotráfico, la corrupción gubernamental, la inseguridad , la impunidad y la desigualdad económica y social, como otros países que no escapan de la problemática mundial como es el terrorismo, las guerras internas, la fragmentación de las poblaciones, el racismo, las migraciones de millones de seres humanos, de jefes de estado chalaos.

Esos son los tigres con los que a diario los países se enfrentan hasta domarlos con las herramientas que les otorga la democracia y no la violencia del motín, del asalto al poder; pues visto esta que la bestia no vence  a las instituciones por mas fiera que esta sea.

De manera, que lanzar amenazas cargadas de odio y rencor no es aceptable, pues a los animales se les doma para que obedezcan. Esa era la función del circo. Hoy los animales ya no forman parte del espectáculo.