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Se cae la pesca en el Istmo, Oaxaca; Pemex, «imputado»

Reynaldo Bracamontes

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PLAYA CHIPEHUA, SANTA GERTRUDIS MIRAMAR, Santo Domingo Tehuantepec, Oax.- No amanece todavía y seis hombres procedentes de Morro Mazatán levantan la mirada al cielo, se persignan, maniobran la lancha, y se hacen a la mar. En contraluz al crepúsculo de la mañana, su travesía origina imágenes realmente bellas.

El ruidoso motor fuera de borda interrumpe el sonido que produce el golpeteo de las olas. Cinco horas después retornan sudorosos y cansados. Traen sólo12 huachinangos capturados, no hay motivo para estar felices.

La razón: el mar está contaminado, expresa el pescador Cecilio Morales Jiménez, apenas toca tierra.

Expone: «miles de peces murieron y muchos más huyeron mar adentro. Los fenómenos meteorológicos Beatriz y Calvin, nos golpearon y nos remató la contingencia por el incendio del cuarto de bombas de almacenamiento de hidrocarburo de la refinería Antonio Dovalí Jaime de Salina Cruz registrado el 14 y 15 de junio.

MARIO JIMENEZ LEYVA
Pesca en crisis. De una captura hasta de doscientos kilos de escama, hoy se redujo casi a cero. Los pescadores atribuyen ese problema a los derrames de hidrocarburos de la refinería de Salina Cruz. FOTO: Mario Jiménez

Fue como un tiro gracia para la mayor parte de pescadores en la franja desde Salina Cruz hasta playa La Colorada, de Santiago Astata, en una longitud que se calcula en más de cien kilómetros.

Captura y consumo se desploman 50%

«Estamos de la chingada, porque la captura de peces se cayó en junio pasado en un cincuenta por ciento», expone el pescador y buzo profesional Gilberto Fuentes Aragón.

Y se va directo a la yugular: a casi un mes de esta tragedia ecológica, ningún funcionario estatal y, menos de la federación, se ha parado para preguntarnos cómo estamos y qué necesitamos.

Y relata: «es falso que las autoridades agropecuarias estén levantando un censo de los pescadores afectados para después entregarnos algún apoyo económico».

«Nadie se ha parado por aquí», subraya en coincidencia con Morales Jiménez, representante de  sociedad de producción pesquera de Morro Mazatán.

«Estamos viviendo momentos realmente dramáticos», refuerza de su lado Miguel Ángel García Méndez, propietario de una de las once enramas con venta de pescados y mariscos preparados.

El propietario de la barcaza el «Caracol II» recuerda que antes de los estragos de Beatriz y Calvin, y del incendio en el cuarto de bombas de almacenamiento de hidrocarburos de la refinería de Salina Cruz, recibía un promedio de 50 comensales por día.

Las maniobras de extracción son fisgonas y cansadas. FOTO: Mario Jiménez

«Hoy, si bien nos va, atendemos a dos, y hay días que a nadie», asegura. El consumo de pescados y mariscos se cayó en un cincuenta por ciento, porque los consumidores argumenta que las especies marinas capturadas en el Pacífico, están contaminadas.

Pescador desde niño, Cecilio Morales Jiménez, de 49 años de edad, expone que en menos de un mes el kilogramo de barrilete se desplomó de 250 a cien pesos, mientras que la sierra bajó de 40 a 20 pesos.

NO SACAN NI PARA LA GASOLINA

Acompañados por los enviados de NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, los seis pescadores surcaron las aguas del Pacífico, y llegaron hasta Carrizalito, donde el día anterior habían colocado su trasmallo, arte de pesca, que al extraerla del mar sólo tenía atrapados doce huachinangos.

Ello no produjo felicidad en don Lamberto Fuentes Santiago, el capitán de la embarcación, tampoco en Cecilio Morales, quien bromista antes del amanecer se ufanara de ser un valiente pescador y amigo del mar desde el viente de su madre.

Los rostros de Saúl Cortes Fuentes, Luis Ángel Hernández Cortés, Isidoro Martínez Fuentes y Rafael Cortés Fuentes, tampoco proyectaban optimismo. La ejecución de las maniobras de pesca les generó cansancio y sed.

Puro esqueleto

7 mil 320
pescadores
38
embarcaciones mayores
1 mil 864
embarcaciones ribereñas activas
6
plantas pesqueras

 

No salen las cuentas

Los doce huachinangos capturados representaba un total de 35 kilogramos, por los que en tierra les pagarían dos mil 250 pesos. El comprador paga actualmente 70 pesos por kilo.

El experimentado motorista Lamberto Fuentes Santiago, expone que a esa cantidad habrá que restarle mil pesos de combustible, 400 pesos para el dueño de la lancha, y 200 pesos de gastos de trasporte de los pescadores desde Morro Mazatán a playa Chipehua, y viceversa. A ello habrá que descontar pago por compra refrescos y agua embotellada para consumir a bordo.

Descontando todo lo anterior, sólo nos quedan 800 pesos, que al dividirlas en parte iguales entre seis pescadores, nos toca a 133 pesos por persona, agrega Cecilio Morales Jiménez.

Esa cantidad de dinero no alcanza para mantener una familia. «Por ello sostengo que la mayor parte de los pescadores del Istmo de Tehuantepec, estamos de la chingada,» subraya el pescador y buzo profesional Gilberto Fuentes Aragón.

Unas actividad de alto riesgo y mal pagada. FOTO: Mario Jiménez

Recuerdan que en otros tiempos de menos contaminación, «capturábamos hasta doscientos kilogramos en menos de cuatro horas».

DESPENSAS SOLO PARA LOS CUATES

Fuentes Aragón y Morales Jiménez coinciden que, derivado de los daños ocasionados por el fenómeno meteorológico Calvin la alcaldesa de Santo Domingo Tehuantepec, Yesenia Nolasco Ramírez, emanada de la alianza política PRD-PAN, repartió despensas hace quince días, pero solamente entre sus seguidores y afiliados a esas fuerzas políticas.

«A nosotros nos nos regaló una sola despensa seguramente porque sabe que somos apolíticos», agrega Cecilio Morales.

Y muerieron los apoyos

Cecilio Morales Jiménez recuerda que hace tres sexenios se dio un apoyo sin precedente al sector pesquero. Desde entonces a la fecha los pescadores se encuentran en absoluto abandono.

Para los pescadores los constantes derrames de hidrocarburo han dañado severamente al sector. Hace cinco año, luego del derrame de hidrocarburo por una falla en la refinería de Salina Cruz, sólo se nos apoyó con el programa de empleo temporal.

«A cambio de un pago por una sola ocasión de dos mil pesos por pescador, se nos instruyó para sumarnos a labores de limpieza del mar. Eso fue todo y por eso seguimos de la chingada», subrayan.

Regularizarse ¿para qué?

Recuerdan que de un promedio de mil jefes de familia que dependen de la pesca en la franja que comprende desde La Ventosa, Salina Cruz, hasta Playa La Colorada, de Santiago Astata, 700 son pescadores libres y de estos el cincuenta por ciento no tienen permiso para pescar.

Nadie se regulariza y menos ahora con esta crisis, porque como grupo piden muchos requisitos, entre los que destacan: acta de asamblea, protocolización de la asamblea por un Notario Público, dar cuenta ante el Registro Público de la Propiedad, registro de la matrícula de cada embarcación, y una vez agotados esos pasos, solicitar el permiso de pesca antes las autoridades federales del ramo.

En esas circunstancias, no existe en Oaxaca un padrón real de pescadores, expone Gilberto Fuentes Aragón.