Los contrapesos

Las democracias, incipientes o avanzadas, han sido las formas de gobierno que, hasta ahora, más convienen a las naciones al conformar el sistema gubernamental en tres poderes: el Ejecutivo operado por un Presidente(a) o Primer Ministro; el Legislativo integrado usualmente por dos cámaras, Senadores o Cámara Alta y, Diputados o Representantes, o Cámara baja, elegidos por los ciudadanos mediante el sufragio popular y; el Judicial integrado por ministros encargados del funcionamiento de las Cortes para impartir justicia.

Los tres poderes deben ser independientes, autónomos. No uno con más poder que otro. Los tres con poderes iguales para lograr el equilibrio en el ejercicio de gobierno. De no existir tal, el equilibrio desaparece y la democracia se convierte en una farsa, tal y como ocurre en varios países como Venezuela, que de República se convirtió en Dictadura; o Corea del Norte, que de República solo tiene el título, pues en la práctica es de las dictaduras más duras.

Cuba, gobernada por una dictadura histórica, la cual está a punto de vivir nuevos cambios. En efecto, Raúl castro se encuentra en el hospital en el área de terapia intensiva y los pronósticos sobre su salud no son alentadores. ¿Qué ocurrirá? No lo sabemos. Una nueva etapa se aproxima para este país y solo el pueblo cubano y el tiempo habrá de señalar el rumbo.

En México, el sistema de gobierno está integrado por los tres clásicos poderes nombrados, con la salvedad de que el equilibrio entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, no se ha logrado del todo; el Ejecutivo continua siendo el más fuerte la mayoría de las veces. Luego entonces, estamos ante una forma de gobierno presidencialista en la que priva el abuso de poder ; sin que los otros dos se opongan al no haber la fuerza política ni el valor para hacerlo, más aun, cuando los ministros de la Corte y los legisladores de las mayorías legislativas han sido nombrados gracias a la influencia presidencial.

Cobra, por lo tanto, especial importancia las declaraciones de la canciller, Ángela Merkel, en la reunión que tuvo el sábado anterior con activistas y periodistas, en el sentido de que ella misma “está preocupada de que no haya contrapesos políticos en México, que no haya, sobre todo, un poder Legislativo que pueda exigirle cuentas al Ejecutivo, que no haya un Poder Judicial con la fuerza suficiente para hacer valer el estado de derecho”, según expresó Amonsen Barrera Hernández, sacerdote, activista y antropólogo.

Ángela Merkel, tiene razón en cuanto al desequilibrio existente entre los tres poderes en México. Evidentemente, hay una convenenciera confusión en esa maniobra desequilibrada del presidencialismo cáduco el cual da pie a un “Mal gobierno porque las cosas que deben ser distinguidas no lo son”, soberano, príncipe, canciller o primer ministro son la misma persona pública, y eso no es bueno para el pueblo que lo ha elegido. Por lo tanto, aconseja Rousseau, “No es bueno que el que hace las leyes las ejecute” de ser así, evidentemente, estaríamos ante el Abuso del Gobierno. Título del libro III Del Abuso del Gobierno y de su inclinación a degenerar.

En tanto no se ejerzan los poderes en forma autónoma, la democracia no se plasmará ni se ejercerá a plenitud en México. Ejemplo de ello lo vivimos recientemente en las elecciones de Coahuila y en el Estado de México. Estados en los que prevalece la duda sobre la legalidad del proceso, toda vez que los partidos que intervinieron, PAN, Morena y PRD, no han aceptado los resultados por las ilegalidades cometidas en las urnas y en la clara intervención del gobierno federal en las actividades sociales y económicas de las comunidades con miras a comprometer el voto de los sufragistas como sucedió en el Estado de México.

En Coahuila la intervención arrolladora del gobernador raptó los resultados de la elección contando con la complicidad de organismo electoral estatal. El abuso de poder del ejecutivo estatal fue abierto e impositivo.

Es tiempo y necesario modernizar el sistema político mexicano, el vigente ha sido superado por la realidad misma; es atrasado, corrupto y no corresponde a la práctica de los estados modernos. Práctica que da pena, que causa violaciones a la ley y abusos de las minorías privilegiadas que, hasta este momento, ejercen a plenitud el poder en México; simplemente porque lo pueden hacer sin temor a que el poder Legislativo, o el Poder Judicial lo impidan. Es decir, por sus pistolas y haber quien dice que no.