¿Quienes ganaron?

El resultado del conteo rápido en el Estado de México se hizo público con más prisa que seguridad en los números. Darlo a conocer lo más rápido posible fue lo urgente, por eso López Obrador lo calificó de “descontón”. Y, de verdad, el “moquete” funcionó porque a partir de ese instante la calificación a favor de Alfredo del Mazo, le ha favorecido en la mayor parte de los medios.

La elección de estado en la que el gobierno federal usó todos los recursos a su alcance para asegurar el triunfo del candidato del presidente Peña a la gubernatura del Estado de México, a estas alturas no extraña ni sorprende a nadie. Lo prueban las más 100 visitas del presidente y sus secretarios de estado.

Giras frecuentes del presidente y del gabinete presidencial por dos años para atender con premura las necesidades primarias de los votantes. Techos de lamina o de asbesto, firmes para los pisos de tierra, bardas, estufas, calentones para el frío, despensas, atención médica y medicinas, más todo lo que las secretarias de estado pudieron entregar, principalmente la SEDESOL, a cargo de Luis Miranda, alfil de todas las confianzas presidenciales, así como la SEDATU de Rosario Robles y sus programas de “Vivienda para Prosperar”, todo ello para ganar el favor de los votantes.

Fue inaudito lo ocurrido en la elección del Estado de México, las estrategias ordenadas desde Los Pinos, dieron los resultados deseados, sobre todo, cuando los opositores, Morena y Acción Nacional, cometieron errores que tuvieron que pagar con la derrota.

Por ejemplo, el conductor de Morena, con su arrogancia y desprecio acostumbrados, desechó las alianzas con el PRD y los partidos pequeños, humillándolos a pedirle perdón. Craso error que se pagó en las urnas como quedó demostrado. Aun así, Morena cuadruplicó su crecimiento en dos años de participación política en el Estado de México, por lo que se ubica como segunda fuerza política en la entidad. Es evidente que Morena ganó significativo terreno político en el Edomex lo que capitalizará en el 2018.

Lo anterior explica, el porqué López Obrador “no cayó en la tentación” de usar estrategias rudas para pelear el resultado de la elección por más discutida que sea. El mostrar respeto por las reglas electorales establecidas lo alejan de la calificación de violento. Por lo tanto, la ruta de los tribunales para dirimir los diferendos es la más recomendable y prudente, la que menos daño político puede causar con miras al 2018.

Por otro lado, un sorprendente ganador en esta elección es el PRD, partido al que se le consideraba en terapia intensiva y hoy se ha colocado en la competencia electoral nuevamente y sin riesgo de perder su registro. Haber ganado el tercer lugar con Juan Zepeda, fue inusitado, sobre todo, cuando le solicitó a López obrador ir juntos en Edomex y fue rechazado.

También ganó el Presidente, quien dio todo el apoyo presidencial a la elección de estado. Con esta acción se blindó contra lo que pudiera ocurrir cuando haya entregado el poder. Al mismo tiempo, su partido perdió terreno, aun habiendo ganado la elección del Estado de México, partido que no creció y si se disminuyó. Ganó Peña (y su primo), perdió el PRI.

El PAN se desbarrancó al cuarto lugar con una candidata que inició muy fuerte, pero muy pronto perdió su ventaja inicial. Las estrategias no funcionaron y las fracturas en el seno del partido perfilaron la derrota.

Luego entonces, Peña llega fuerte a la elección del candidato a sucederlo. Fuerza que le dará prioridad de voto en su partido.

López Obrador, también llegará fuerte a la elección presidencial debido al crecimiento de Morena y dependerá de las alianzas que pueda negociar para llegar en bloque partidista a la contienda del 2018, pero a condición de que el carácter del conductor y el trato con sus semejantes sea educado y respetuoso.