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El gobierno se debilita y la problemática crece

La problemática por la que Pemex se encuentra en terapia intensiva se agravó en días pasados al salir a la luz, a través de un video del noticiero de Carlos Loret de Mola, lo que ocurre en el llamado triángulo rojo que comprende seis municipios del estado de Puebla: Tepeaca, Palmar de Bravo, Quecholac, Acatzingo, Acajete y Tecamachalco.

Increíble lo que vimos, vamos, es difícil de creer lo que ocurre en las narices de los gobiernos estatal y federal, de las policías y las fuerzas militares. Sucede que desde hace muchos años el saqueo a los ductos de Pemex se ha incrementado al grado de que en el video se alcanza a observar una larga caravana de 148 tracto-camiones transportando gasolinas y diesel succionados de los ductos petroleros instalados en la zona conocida como triángulo rojo, y por donde cruza el 40% del combustible que se consume en la Ciudad de México y que se envía al resto del país.

Cientos de personas de los seis municipios poblanos haciendo fila con bidones en mano esperando su turno para llenarlos. Camionetas pick-up, camiones, vehículos de carga haciendo fila para el llenado de combustible y después venderlo al mejor postor, a las gasolineras y a domicilio con un simple Whatsapp.

El precio por litro aumentó debido a la que se armó en el Palmerito comentan los vendedores del combustible llamados huachicoleros.

El video del noticiero de Loret de Mola, muestra claramente como se implementa la succión del ducto, muy simple por cierto, solo se necesita una válvula que se puede comprar en cualquier tlapalería, mangueras largas y localizar los declives del terreno para que la succión sea constante y el combustible fluya con alta presión.

La localización de los ductos no la investigan los huachicoleros; la información se obtiene en las oficinas de funcionarios y técnicos de Pemex, que en complicidad con los huachicoleros roban a la paraestatal sin que gobierno alguno haya impedido el impresionante saqueo de la riqueza nacional, lo cual implica complicidad. Como dice el refrán: “Tanto peca el que mata a la vaca, como el que le agarra la pata”.

En alguna entrega, de no hace mucho tiempo, señalamos el porqué Pemex no utilizaba drones para detectar los lugares donde se cometían las succiones de los ductos. Pasado el tiempo supimos que Pemex desechó la idea de usar drones militares por ser de costo alto y que por lo tanto era más barato dejar hacer y dejar pasar. Si esto no es negligencia y complicidad gubernamental, pues sigan pecando como dice la canción hasta que el Peje, si llega, los llame a cuentas.

Otro tema que muestra el debilitamiento y complicidad de los funcionarios gubernamentales y de la irresponsabilidad de los gobiernos estatales en cuanto a seguridad de sus estados, es el crecimiento de la violencia que ha obligado al gobierno federal a que el ejército mexicano patrulle 24 estados de la república. Y aunque se han descabezado varios carteles y aprehendido a varios capos como El Chapo Guzmán, la violencia no ha decrecido lo suficiente como para poder vivir en paz. Incluso, México ha sido calificado el tercer país más peligroso para ejercer el periodismo.

250 mil personas han sido asesinadas en un lapso de 12 años y si sumamos los caídos durante el gobierno de Vicente Fox, estaríamos hablando de 310 mil víctimas. Es como si se hubiera exterminado a toda la población de Tlaxcala.

El criticar y culpar a los militares, o al gobierno anterior por haber iniciado una guerra inútil contra el narco, se antoja ridículo, absurdo e ignorante. Y como acaba de declarar un soldado a la Revista Proceso con toda razón: Siempre nos echan la culpa de todo lo que sucede, aun cuando maten a nuestros compañeros. Si no les parece “hagan ustedes la chamba y nosotros regresamos a nuestros cuarteles”.

Obviamente, la presión nacional crece contra la incapacidad gubernamental para restablecer el orden y establecer el estado de derecho. Los funcionarios responsables directos declaran y declaran lo que van hacer, que están trabajando, que intensificarán la presencia militar, y todo lo demás, que en tono de disculpa declaran los funcionarios responsables del área de seguridad, que no dan pie con bola al estar inventando estrategias que no funcionan.

Los asesinatos contra periodistas, seis de ellos ultimados en lo que va del año, más el de esta semana que acabó con la vida de Javier Valdez, corresponsal del periódico La Jornada, y co-fundador del semanario Rio Doce, de Culiacán, Sinaloa, impactaron de tal forma que la alarma repercutió a nivel internacional, incluso provocó una resolución euro-parlamentaria de urgencia sobre los crímenes contra los periodistas, defensores de los derechos humanos y líderes comunitarios en México. Resolución que deberá votarse en el parlamento Europeo en junio de 2017, la cual fijará la posición institucional del Parlamento Europeo con sede en Bruselas.

En México, el presidente Peña convocó al gabinete, a los empresarios y a periodistas que a gritos le exigieron al presidente la aplicación de la justicia.

Por último, el viernes pasado el director general de Pemex, José Antonio González Anaya, reconoció que, en efecto, empleados de confianza de la paraestatal están coludidos con los huachicoleros en el robo de combustible de Pemex.

Bueno, la problemática nacional crece día a día y las estrategias para detenerla no se encuentran, todas han fallado y solo faltan los resultados de las elecciones del Estado de México para que esto que sucede termine por arrollar a la (des)administración de Peña, o bien, de suceder lo contrario, tenga la oportunidad de intentar reparar algo del inmenso daño causado por la ineptitud de los responsables de aplicar la ley, incluidos legisladores que han detenido iniciativas que dotarían a las fuerzas del estado con más y mejores herramientas legales para establecer el estado de derecho y la pacificación del país.