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Obiliga crisis económica a cambiar hábitos y reducir porciones de oaxaqueños

Yuri Sosa

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El incremento de precios en los alimentos básicos –que para inicios de este 2017 fue de 18 por ciento, de acuerdo con el Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM–, pega directamente en el estómago de los oaxaqueños. El consumo de productos como el pollo se ha reducido de forma drástica en las familias pese a ser de las carnes más económicas, pero que actualmente alcanza lo 60 pesos el kilo, es decir, 75 por ciento de un salario mínimo.

Un cono de huevo, ronda actualmente los 60 pesos; el azúcar estándar, los 22 pesos, y el jitomate, los 17 pesos. Para la comida de esta tarde, Carmen López compra medio pollo (piernas, muslos y huacal) y cuatro alas más para completar la porción para los seis integrantes de la familia.

Comer más tortillas y servir una porción mayor de arroz es la opción para llenar el estómago de sus hijos y esposo, refiera la mujer, quien asegura que el alza en los alimentos ha repercutido en la alimentación de la familia.

“Tratamos de mantener las frutas y verduras, pero se compra lo mínimo, al igual que las carnes y agregamos más agua a los frijoles para que alcancen para más días”, revela la trabajadora con incapacidad laboral, por lo que su sueldo es reducido.

“Nos mochan el salario porque no estamos activos, pero sí nos restan todos los impuestos que como asalariados debemos pagar, y así no alcanza”, subraya la madre de familia, quien padece de cáncer.

Cada día más caro

La vendedora de pollo, Ivana, apuntó que cada día los proveedores suben un peso el kilo del producto; sin embargo, tratan de mantener los precios durante el mayor tiempo para no afectar a los consumidores.

“Ahora son más alas, patitas, menudencia; menores porciones (de pollo) lo que compran”, afirmó

La comerciante asegura que a consecuencia del alza en los productos las ventas también bajaron.

Partes del pollo como la pechuga o el pollo completo disminuyeron y en su caso, las partes más caras son las últimas en venderse.

Desde hace unos cuatro meses, el incremento del pollo es diario, que en consecuencia al paso de algunas semanas impacta en el precio final para el comprador al registrar un alza repentina de tres pesos o lo que sea necesario al no poder subsidiar los incrementos.