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“¡Sí se ve, sí se ve, ese apoyo sí se ve!”

Octavio Vélez

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La marcha de la Sección 22 del SNTE concitó otra vez el apoyo de alumnos, padres de familia y organizaciones sociales, y no era para menos porque no solamente se conmemoró el “Día del Maestro”, sino también los 37 años del surgimiento del Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO).

“¡Sección 22, la única no hay dos!”, “¡Maestro luchando, también está enseñando!”, corearon repetidamente quienes a la vera de la Carretera Internacional “Cristóbal Colón”, frente al mercado zonal de Santa Rosa Panzacola, esperaron la llegada de la movilización.

Ya sobre la avenida Oaxaca, un niño, megáfono en mano, también vitoreó a los manifestantes. “¡Vivan los maestros!”, lanzó.

“¡Sí se ve, sí se ve, ese apoyo sí se ve!”, respondió el Comité Ejecutivo Seccional, que iba a la vanguardia.

En Calzada Madero, una madre de familia se apostó con sus hijos para aplaudir igualmente a quienes salieron a las calles.

“Los verdaderos héroes no tienen capa, enseñan. Feliz día a todos los maestros”, escribieron en una cartulina color verde, que extendieron al paso de los profesores.

Aunque también, como siempre sucede, la movilización provocó el rechazó de conductores de vehículos que se quedaron atorados en el tráfico, a pesar del operativo de la Policía Vial, y de quienes están en desacuerdo con su lucha.

Mentadas de madre con chiflidos o “claxonazos”, que se oían a lo lejos, especialmente, cuando recorrían la Carretera Internacional “Cristóbal Colón” y la avenida Oaxaca, ante el congestionamiento, porque un carril pasó a ser de doble circulación.

En el zócalo, una señora en silla de ruedas, que siempre aparece en las manifestaciones de la Sección 22 del SNTE para gritar cualquier tipo de insultos, volvió a hacer de las suyas y hasta lanzó escupitajos.

“¡Ahora qué quieren, hijos de la chingada!”, alborotó.

Pero, la marcha también permitió que algunos profesores se salieran casi en tropel de la columna y se formaran en los cajeros bancarios para cobrar su quincena.

“¡Órale cabrones, regresen, casi nadie ha cobrado”, reclamaron.

Aunque otros más vivos, primero acudieron al cajero automático y ahí se incorporaron a la marcha.

“¡Pinches huevones!”, fue lo menos ofensivo que les gritaron