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El triangulo Rojo

El triangulo Rojo, así le llaman a esta área compuesta por seis pequeños municipios de Puebla.  Zonas que se debaten en la anarquía, en el robo a bienes de la nación y en  una violencia extrema que, en los últimos días, ha estremecido al país por las causas y el contenido que la conforman.

Tepeaca, Palmar de Bravo, Quecholac, Acatzingo, Acajete y Tecamachalco, son los 6 pequeños municipios que integran el llamado Triangulo Rojo, hoy convertido en el Foco Rojo de alarma en México, debido a que por esta zona pasa el 40% del combustible que consume la Ciudad de México y que se distribuye a todo el país y lugar donde se  concentra el 80% del robo del combustible; mismo que es succionado clandestinamente por los llamados huachicoleros  quienes lo venden a 7 pesos el litro al lado de las carreteras, o a domicilio por medio de mensajes WhatsApp, o simplemente en las calles de los municipios citados en donde lo ofertan como si se tratara de cualquier otro articulo con permiso para venderse. ¿ Quiere verde, roja o diesel? Asi la cosa.

¿Que es el huachicol? Un  es el mote que se usa en el medio de transporte de carga para calificar el adulteramiento  del diésel. En el medio petrolero huachicol se usa para llamar  a todo aquello que es tramposo, robo, o saqueo a Pemex, mediante la perforación de los ductos de la petrolera. Este delito que ya es añejo, se inicio durante los inicios del gobierno del presidente Fox y al cabo del tiempo ha ido creciendo en forma alarmante alcanzando cifras de perdidas para Pemex de hasta 30 mil millones de pesos, principalmente en los gobiernos de Marin, el gober precioso y en el de Moreno Valle.

Prácticamente, esta zona poblana esta plagada por huachicoleros de familias enteras dedicadas al robo de combustible suficientemente organizadas y que, por 15 años han estado viviendo de la venta ilegal del combustible. Delito este en el que están implicadas poblaciones enteras, autoridades municipales, estatales y federales, mas el crimen organizado.

Este delito se dejo crecer, Pemex no hizo caso, no se preocupo por detener en definitiva la succión de ductos, aun teniendo la tecnología para hacerlo; los gobiernos de Puebla, incluyendo al que acaba de terminar, tampoco se preocuparon por detener el delito. Y en cuanto al Gobierno Federal “dejo hacer y dejo pasar” hasta que se desbordo el problema cuando  una familia fue victima de las bandas huachicoleras al transitar  por la carretera de Puebla; el saldo fue un bebe muerto, la mama y la hija violadas por los criminales. Todo este salvajismo para quitarles la camioneta que usan para vender el combustible robado.

Dos cosas: estos 6 municipios están viviendo en la pobreza extrema, no existen opciones para salir de la pobreza. El robo del combustible fue la única opción. Dos, es vergonzoso que un Gobierno Federal, con fuerzas armadas suficientemente equipadas para combatir a estas bandas de criminales no hayan tenido éxito en los combates que han librado, tan es así, que cuatro militares fueron asesinados por los huachicoleros por no haber repelido la agresión de los criminales que usaron a mujeres y niños como escudos humanos para defenderse del grupo militar.

Estos enfrentamientos son responsabilidad del ejercito y hasta ahora el saldo es en contra de las fuerzas militares. ¿Qué esta pasando?

La batalla contra la delincuencia lleva tres gobiernos y no han podido detenerla, por el contrario, continua creciendo y no hay quien la detenga. policía, gendarmeria, Marina, Ejercito, no han podido contenerla debido a leyes y reglamentos que los limitan. Todo lo anterior me recuerda aquella exclamación de Marti : “Si no pueden renuncien”.

Concluyendo, el robo de combustible no es problema de un solo estado como Puebla, hay que investigar que sucede en “las narices de Pemex”, como son los depósitos de descarga de los aeropuertos del país empezando por el “Benito Juarez” de la Ciudad de México y en los aeropuertos del resto del país, pero, sobre todo, porque se dejo crecer esta problemática habiendo los recursos para impedirlo. Usar militares como fuerza de disuasión es llevarlos al matadero y desprestigiar a las fuerzas armadas frente a bandas criminales modestamente armadas pero bien organizadas.