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Todos contra todos

En su carta-prefacio leí el proyecto de curso de Literatura Política del profesor, André Siegfried, de la Academia Francesa, dirigida al entonces presidente del Jurado del Concurso para la plaza de agregado de Derecho Público, profesor Jean-Jacques Chevallier.

La carta-prefacio del profesor Siegfried es espléndida desde la primera palabra hasta la última del respetuoso escrito. Por ejemplo en el tercer párrafo de la carta el profesor escribe:

El Poder, algunos lo consideran como místicos; otros, como servidores devotos del Estado; otros también, como oportunistas, como logreros, como carniceros, como sádicos de la autoridad…; pero se trata siempre del Poder, en el que todos buscan mantenerse instintivamente en virtud la ley natural de que todo ser tiende a perseverar en su ser…”

A la distancia, las afirmaciones del profesor Siegfried continúan siendo enseñanza de la Literatura Política, porque ilustran sobre aquellos personajes que conforman el entorno político en el que operan. En México, ahora mismo, se vive una la guerra sucia en la que participan los que aspiran, los que llegarán y los que no lo lograrán, enfrentamiento iniciado con zafia y violencia verbal, con videos y audio que contienen complicidades, sobornos, traiciones, trampas, fraudes, saqueos al erario, violaciones a las leyes, y todo aquello que enloda el ejercicio del Poder y de la responsabilidad gubernamental.

Toda esta basura a cambio de obtener el favor del voto de las mayorías que los llevara al poder para poder saquear los erarios de sus respectivas entidades. ¿O podría ser de otra forma?

Las experiencias vividas hasta ahora por la nación lo negarían, pues la corrupción que surgió en el caso, Duarte y Karime, su esposa, fue la gota que derramó el vaso que terminó por ahogarnos. Creer entonces en discursos falsos es tanto como hacerles el juego a candidatos que de antemano sabemos lo que harán si se llegan a sentar en las sillas del poder.

Es por ello que las batallas electorales que se están llevando a cabo son de Todos contra Todos, nadie queda fuera, ni el Peje de la honestidad valiente, porque en un video del periódico El Universal grabado el 6 de abril aparece su candidata a la Presidencia Municipal de Las Choapas, Veracruz, Eva Cadena, recibiendo 500 mil pesos de una persona no filmada en el video, quien le dice que “entregue el dinero al señor Andrés Manuel López Obrador”, le pide con insistencia la misteriosa mecenas.

Al enterarse, de inmediato, López Obrador, se desmarcó del asunto aclarando que se trataba de una trampa, de “un cuatro” para perjudicarlo, culpando a la mafia en el poder, como sucedió en el caso Ahumada, cuando en un video aparece el secretario particular del Peje, conocido como el señor de las ligas, René Bejarano, esposo de la senadora, Dolores Padierna, líder de la fracción reducida de senadores del PRD, recibiendo sendos paquetes de dinero por parte del empresario argentino.

En cuanto a la ilusa señora, Eva cadena, pues no tuvo más remedio que renunciar a la candidatura para presidenta municipal de Las Choapas para no perjudicar a su líder, Andrés Manuel López Obrador. ¿Creerá esta señora que los sufragistas somos tontos?

Enrique Ochoa Reza, administrador del PRI, salió a los medios para exigirle al Peje que renuncie a la presidencia de Morena, a efecto de que se realice la investigación en torno al video por tratarse de un delito electoral en el cual se precisa que está prohibido recibir donaciones en efectivo.

Trampa y todo lo que el líder de Morena quiera y guste desmentir no borra un hecho y el consecuente daño político a su imagen debido a que la duda sobre la honestidad valiente, nuevamente ha sido golpeada como en aquella ocasión en la que René Bejarano se daba prisa para guardar los fajos de billetes. Imágenes proyectadas en el noticiero El mañanero de Brozo.

En la trinchera de enfrente las cosas empeoran, más aun, cuando las culpabilidades siguen saliendo a flote, como es el caso de la investigación realizada por Edgar Hernández, quien en su columna Línea Caliente escribe, refiriéndose a Javier Duarte: “Me iré al infierno… ¡Pero no voy solo!” dijo el ex gobernador preso en Guatemala.

La afirmación de Javier Duarte está cargada de jiribilla, de mensajes cifrados para los que les venga el saco, toda vez que en cada una de sus negociaciones en las que sobornaba, filmaba y grababa a sus cómplices, que integraron la red de corrupción blindada que incluye a personajes como al presidente de la República, Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Héctor Yunes, Diputados, Senadores, al PRI, a los partidos satélites del tricolor, y a dueños de importantes medios de comunicación.

Todos están grabados y filmados con cámaras ocultas en las oficinas donde acostumbraba hacer sus negociaciones como Casa Veracruz, Secretaria de Finanzas, la oficialía mayor de la SEV, el palacio de gobierno y en su oficina del World Trade Center de Boca del Rio.

Las llamadas telefónicas también están incluidas tal y como las está reproduciendo el noticiero de Joaquín López Dóriga en Teleformula. Todos están claramente involucrados en la red de corrupción de Javier Duarte. Nadie escapó a las grabaciones del gobernador, lo que explica la impunidad con la que actuó, impunidad sin límite pues todos estaban involucrados, todos sobornados, hasta el más importante de la escalera del poder, lo cual garantizó el silencio y complicidad de los integrantes de su red criminal.