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¿Fuga o pacto?

El escándalo causado por el caso, Javier Duarte, Karime Macías y el resto de la pandilla que a niveles sin paralelo saquearon Veracruz; causó tal impacto que sería atrevido afirmar que el Presidente y el PRI saldrán beneficiados en las urnas en las elecciones del Estado de México, como en la elección presidencial del 2018.

Suponerlo así es consecuencia a lo que poco a poco se está sabiendo de los ex gobernadores, y una que otra esposa, como Karime, la mujer más corrupta de Veracruz; que pertenecen al cártel gubernamental y eso pesa demasiado. Es un lastre que se está cargando, pues las acusaciones y las críticas sobre la corrupción serán ataques poderosos de los partidos de oposición contra el PRI y el Presidente Peña.

Acusaciones llenas de datos, sumas de dinero precisas, cuentas de banco congeladas, cuentas off-shore, propiedades en todos lados y países, más todo lo que falta por denunciar; más todos los que faltan para completar la lista de ex gobernadores saqueadores; más todos los cómplices que facilitaron tamaño pillaje. Porque lo ocurrido fue de tal magnitud, que se requiere toda una red de delincuencia organizada para poder lograrlo; para haber comprado la protección de las autoridades; el abanderamiento partidista del PRI; el de las cámaras legislativas que nunca intervinieron; legisladores de Veracruz sobornados por el Ejecutivo estatal; autoridades hacendarias que no comprobaron los números; responsabilidad de la CONAGO, que ahora sabemos, sirvió de tapadera, nunca dijo nada; más todas las personas y entidades que están, de una u otra manera, ligadas a un gobierno de la importancia de Veracruz, Estado con la infraestructura portuaria más importante del país.

Ahora bien, el sueño de grandes riquezas hurtadas a niñas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores se ha terminado por dos razones principales: una, el principal responsable, Javier Duarte, se encuentra en la cárcel, solo, traicionado, abandonado por todos y cada uno de los que participaron con él y con Karime en el saqueo de Veracruz.

Dos, la protección de la que gozaba Javier Duarte le ha sido retirada. No mas amistad y alianza con Peña Nieto, el presidente; no más militancia en PRI del que fue en el 2012, ejemplo de “una nueva generación de jóvenes políticos”, como afirmaba eufórico en los días de campaña electoral el entonces candidato, Enrique Peña Nieto.

No más relación de amistad con los ex gobernadores que tuvo en su nómina por reciprocidad, incluyendo al propio Fidel Herrera, y otros más que andan con el rosario en la mano rogando a los cielos que no los toquen. Aunque el escándalo es tal y el desastre económico de Veracruz, de bancarrota; agregando el daño político que causará a la campaña electoral priista en puerta; que no queda más que concluir que a los ex gobernadores de varios estados los astros se les desalinearon y su situación está en tela de juicio con todo el desastre político que ello implica.

Muchas cosas habrán de pasar en un escenario político tan agitado o, a menos, que exista un pacto secreto entre el gobierno y el ahora preso Javier Duarte, a efecto de que cierre la boca; no delate las complicidades de alto nivel y a cambio, Karime y su familia no sean tocados por la justicia mexicana.

Más aún, cuando un video, que rápidamente se hizo viral, nos recordó las andanzas de un candidato a presidente que andaba en campaña en tierras jarochas apoyando a su amigo y compañero de partido, Javier Duarte, heredero de Fidel Herrera, de quien había sido secretario particular cuando Herrera operó sus pillerías como gobernador y en cuyo gobierno se ordenó el criminal fraude de medicinas supuestamente oncológicas y, que más tarde, durante la etapa final del gobierno de Javier Duarte, se descubrió que las maravillosas medicinas eran solo agua.

En efecto, Peña Nieto apoyó con todo a Javier Duarte, lo lució en todo el estado, asegurando que se trataba de un candidato de nueva generación, al igual que César Duarte el candidato por Chihuahua, y de Roberto Borge candidato por Quintana Roo, ellos decía Enrique Peña son el nuevo PRI.

A cuatro años de distancia de aquellos mítines de apoyo a sus tres mosqueteros, la realidad del 2017 nos muestra a las mismas personas pero viviendo realidades diferentes. Javier Duarte, el ex gobernador, que recibió todo el apoyo de Peña Nieto para llegar a ser gobernador de Veracruz, y que demostró reciprocidad por los favores presidenciales recibidos, y que según Andrés Manuel López Obrador, entregó importantes sumas de dinero para la campaña presidencial a su amigo Peña Nieto y a Josefina Vázquez Mota, está preso en la cárcel de Guatemala, su esposa Karime Macías , sus hijos y demás parentela delincuencial se les permitió marcharse a Londres, sin que la Procuraduría General de la República haya participado para investigar a una señora que dilapidó miles de millones de pesos de las arcas del gobierno de Veracruz, simplemente porque se le antojó, porque se le dio la gana.

Karime Macías, es tan culpable como su marido y su “amigo”, por haber participado en las decisiones gubernamentales de Veracruz y en el saqueo de su tesorería, y si la PGR no le conforma un expediente y reclama su extradición, quedará claro que hubo un acuerdo pactado para que Javier Duarte no habrá la boca y no delate a los peces gordos.