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La cloaca

Se inició la Pascua arrastrando lastre cargado de noticias que dieron abundante material de escándalo a los medios para difundir minuciosamente, cada uno de los pasos de las autoridades italianas para atrapar en Florencia al narco ex gobernador, Tomas Yarrington.

Días después, las sonrisas de Javier Duarte fueron detalladas con fotografías en los diarios impresos explicando, con análisis psiquiátrico, las risas del esquizoide que se convirtió en los seis años de su administración en el Midas de varios políticos, incluyendo a quien le heredó la gubernatura de Veracruz.

Sonrisas que, unos y otros advirtieron, que se debían a los nervios, a la locura que lo envolvió hasta perder la noción de la realidad, o a que había concluido la cacería que, de una u otra forma, afecta a todo individuo que es perseguido. El andar a “salto de mata”, cansa, agota física y mentalmente, y cuando la escapatoria termina el cuerpo cae en una especie de letargo y la mente piensa: “al fin terminó”.

Para Duarte, en efecto, la persecución llego a su fin, pero la pesadilla será larga, hay mucho que saber, que contar y facturas que cobrar en momentos de la desgracia política, familiar y social. Varios personajes del medio político ya “se curan en salud” rechazando cualquier vínculo con Javier Duarte, aún cuando hay fotos de algunos en convivios que se ven muy amenos.

En Oaxaca, “también hizo aire” a pesar de que estamos en abril y no en febrero. Fue cesado el secretario general de gobierno, Alejandro Avilés, por el gobernador debido al abuso de poder y utilización de los bienes del Estado para uso de los mirreyes del funcionario. El escándalo trae de boca en boca las predicciones de los que todo lo saben.

En fin, notas hubo, hay y habrá, en la medida en que se acerquen las elecciones del Estado de México. Elecciones en las que podría decidirse, en buena medida, el futuro no solo de los candidatos en la lucha electoral, sino el de los partidos que contienden como es el caso del PRI, que se jugará el todo por el todo.

Eso explica el rodar de cabezas de quienes fueron protegidos por la voluntad suprema; mecenas generadores de grandes y cuantiosas sumas de dinero para financiar campañas electorales en alianza con el narco negocio que también tiene sus favoritos para ejercer cargos públicos que le garantizarían impunidad en el negocio más redituable después de las remesas.

Después de lo que acabamos de escribir en torno a la corrupción y de los protagonistas que aumentan las ventas de los medios, amén de las consecuencias electorales que se producirán; se antoja pensar que buena parte de la nación respondería con rigor a lo sucedido en Florencia; en Guatemala y en Oaxaca; pero, hasta ahora, tal vez por los días santos y la Pascua, esta, la tempestad, ha sido ligera y no llegó a más. ¿Será que la corrupción se hizo forma de vida y no distrae la atención de las capas sociales?

Sin embargo, la elección de aquí cerca, en la que el PRI intentará todo para obtener la victoria, indicará si la estrategia de la cacería convenció a los bobos que no se quieren dar cuenta que un lobo siempre es un lobo, o lo que es lo mismo, el PRI siempre será el PRI, y, por lo tanto, las urnas podrían verse llenas de votos de los que se creyeron la maniobra.

Notas de escándalo para los medios, notas como puñales que se hunden para denostar y probar la corrección del rumbo presidencial y su brazo electoral respecto a la corrupción que casi los derribó por haberse desbordado hasta límites nunca vistos y que, hasta el día de hoy, tiene a seis ex gobernadores en la cárcel y cinco más que están pendientes de que el brazo de la ley los llame a rendir cuentas.

Ese es el objetivo, confesarse y ser perdonados de sus antiguas culpas para llegar a las elecciones en puerta limpios, sin cargar el pesado lastre que significaban los Duarte, los Yarrigton y los que faltan ¿o que no contó la Semana Santa y el tragar de las ostias para expiar los pecados cometidos en otros tiempos?

Aunque a decir verdad, hay también otros puntos de vista como el de la candidata de Morena al gobierno del Estado de México, Delfina Gómez, cuando afirmó: “Es muy tarde para corregir tanto daño causado por la corrupción oficial”. Y no le falta razón a Delfina, pues la cara y el cuerpo hay que limpiarlos todos los días para que estén listos y saludables en todas las jornadas, no solo cuando hay que ir a la fiesta.

Pero eso lo veremos cuando se den los resultados electorales, tanto en el Estado de México, como en la elección presidencial. Mismos que mostrarán que tan efectiva fue la estrategia de aprehensiones de los ex gobernadores que, en su momento, ayudaron a sus cómplices a escalar la pirámide del poder con generosas bolsas repletas de dinero para comprar impunidad, votos y lealtades.

No hay que olvidar que no solo son culpables “los que matan a la vaca sino también los que le amarran las patas”. Solo así se explica cómo se puede cometer tanta insensatez, tolerarla y ocultarla por mucho tiempo.

Por esa razón y varias más, hay que tomar en cuenta que existe otro jugador interesado en este entramado como lo es el gobierno estadounidense que insistirá en la extradición de los delincuentes, a efecto de saber ¿quienes participaron en las alianzas con los carteles de las drogas? ¿Quienes los toleraron y a cambio de cuantos millones de dólares los convirtieron en intocables?

Extradiciones que, de hacerse efectivas, aumentarán las presiones del gobierno de enfrente contra México, por la información política que se obtenga de los ex gobernadores, la cual podría implicar a funcionarios del gobierno actual.

Por lo pronto, la limpia de la mugre oficial que tanto ha perjudicado al país, como bien señalara el ex presidente de Uruguay, José Mújica; refiriéndose a las políticas equivocadas practicadas en el actual gobierno, no solo en la relación con Estados Unidos y el incomprensible alejamiento de América Latina, sino en la práctica errónea de la política interna en cuanto a seguridad y combate a la corrupción, equivocaciones que debilitaron las estructuras de gobierno y la credibilidad de la nación en sus instituciones.