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El Delfín

Días santos, días de guardar, días de Pascua; momentos que se antojan para dar un repaso a la obra política de Jacobo Bossuet, debido al retorno del radicalismo político que amenaza algunas democracias de nuestro tiempo.

Tarea meticulosa, seleccionada y escogida de la Santa Escritura para la educación de su alumno El Delfín. Obra celebre acerca del absolutismo por gracia de la Providencia. Todo dentro de la voluntad del Príncipe nada fuera de él, por eso “El Rey Sol”, sería el joven Delfín de 16 años que gobernaría Francia con el nombre de Luis XIV.

Para hacerlo, para ejercer el poder, el Delfín aprendió a conciencia las enseñanzas de su preceptor el obispo Bossuet, escritas en dos obras principales. De 1670 a 1679, Bossuet se entregó a la educación del Delfín. Dejó todo a los 43 años de edad y se dedicó, como si fuera ejercicio de un sacerdocio nacional, a la tarea de formar al que por obra de la Divina Providencia seria el monarca absoluto de Francia, Luis XIV, aquel monarca que exclamó: “El Estado soy Yo”.

Sus dos obras, que constituyen principalmente el trabajo académico del obispo Bossuet, La Política y el Discurso sobre la Historia Universal, obras que contemplan, básicamente, el gobierno de la Providencia; el del Derecho Divino, Gobierno Santo porque así lo quiso Dios; gobierno absoluto en el que no cabe la ceguera de Maquiavelo y su Fortuna, pues ella, la Fortuna, no es más que una palabra que para Bossuet carece de sentido.

En la obra del académico, preceptor del Delfín, subraya que en esta forma de gobierno no cabe el azar, ni la Fortuna, ni la del designio humano, porque la Providencia gobierna a los hombres y a los Estados y, por lo tanto, es designio de Dios que, según Bossuet, el mismo Delfín leerá en La Política porque está sacada de las palabras de la Sagrada Escritura, magna obra que comprende 10 tomos y que solo 6 de ellos fueron dedicados a la educación del Delfín, quien debió aprenderlos con rigor para gobernar Francia, sin más apoyo que el designio y la voluntad de Dios.

Para el obispo de Dios, la monarquía es la mejor forma de gobierno y de todas ellas la monarquía hereditaria es la más destacada y superior, más aun, cuando se trasmite de varón a varón y de primogénito a primogénito porque esta clase de monarquía es la que decidió Dios para su pueblo.

Bossuet consideraba que el Príncipe no tiene que dar cuentas a nadie de lo que ordena. (…) “Sin la autoridad absoluta no puede ni obrar el bien ni reprimir el mal. Su poder debe ser tal, que nadie pueda pensar en eludirlo. (…)

Otro de los consejos del preceptor del Delfín llama la atención por lo absoluto de su designio: “El Príncipe puede corregirse a sí mismo si se da cuenta que ha obrado mal; pero contra su autoridad solo puede haber remedio en su autoridad”, por tanto, “solo al Príncipe pertenece el mandato legítimo, solo a él pertenece la fuerza coactiva…”. “En un Estado solo el Príncipe debe estar armado, de otro modo todo está en confusión y el Estado cae en la anarquía”.

Hay que sufrir mucho (dedicarse) comentaba Bossuet en 1677 –con un espíritu tan inaplicado- sobre este manual del monarca absoluto de derecho divino, príncipe según la iglesia, no según Maquiavelo”.

La Política de Bossuet es más bien un manual de enseñanza para El Delfín para saber cómo actuar, como hacer las cosas, como gobernar, como reaccionar. Es una obra que contiene, además, todos los clásicos de la literatura política ordenados de la siguiente forma: Los principios de la sociedad civil; la mejor forma de gobierno; los caracteres de la realeza; los deberes de los súbditos y los del soberano; los medios del poder, o “socorros de la realeza”: las armas, las finanzas y el consejo.

Es importante señalar, que cada uno de los ejemplos de la obra de Bossuet fueron sacados de la obra de Josué, David y Salomón, textos sagrados que beneficiaron al pueblo judío, por lo tanto, pasaría lo mismo con el pueblo de Francia al tratarse de ejemplos y textos sagrados de la Santa Escritura.

Bossuet, encuentra la antítesis al pensamiento de Hobbes (El Leviatán) en el dilema entre la anarquía y la autoridad “Donde todo mundo puede hacer lo que quiere, nadie puede hacer lo que quiere; donde no hay dueño, todo el mundo es dueño; donde todo el mundo es dueño, todo el mundo es esclavo.” Eso es en esencia la anarquía.

Monarquía, aristocracia, democracia, ¿Cuál de estas tres formas de gobierno fue la mejor y recomendable para el Delfín? Bossuet responde en el título del Segundo libro de La Política:<<De la autoridad: “que la real y hereditaria es la más propia para el gobierno>> y en el curso del mismo escrito, subraya: <<Sobre todo cuando va de varón a varón y de primogénito a primogénito>>

Otro de los consejos importantes del Obispo para el Delfin, fue el prevenirlo sobre las riquezas o finanzas que, en los tiempos actuales, es advertencia vigente, toda vez, que el abuso y la corrupción rampante que priva en las democracias intermedias, como es el caso de México, lleva, tarde que temprano, a la desgracia del gobernante. Es por ello, que no se debe abrumar al pueblo, por lo que Bossuet acude a una cita esplendida de Salomón: “Quien oprime demasiado la teta para sacar leche, calentándola y atormentándola, saca manteca; quien se suena demasiado fuertemente, se hace sangre; quien oprime demasiado a los hombres, excita revueltas y sediciones”.

Para Bossuet, el obispo de Cristo y preceptor del Delfín, era indispensable que su alumno entendiera y aprendiera que su designio divino era ejercer el poder por ser saludable y sagrado para la humanidad, pero a condición de que se ejerciera con humildad, ya que a pesar de él, sois mortales, a pesar del poder, sois pecadores, y él os carga ante Dios con una pesada cuenta.