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Taxistas «con el agua hasta el cuello», enfrentan bajo turismo, invasión de rutas y delincuencia

Juan Zavala

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Han pasado más de 10 años del conflicto político magisterial que se centró en la capital del estado; pero para los taxistas de la ciudad de Oaxaca, la actividad económica no se ha recuperado en comparación con los niveles que se tenían antes del 2006.
“Es increíble el poder del turismo, que da de comer para todos”, dice Javier Cruz, taxista desde hace 28 años y originario de Ejutla de Crespo, población en la que alternaba sus actividades de chofer con la del trabajo en el campo; hasta que este último dejó de ser redituable.
Los movimientos sociales, la invasión de rutas y el crecimiento del número de vehículos y concesiones que prestan este servicio en la capital, han provocado que las condiciones de los taxistas sean más difíciles.
Un 28 de mayo de 1994, Fernando Norberto Gramendez se inició formalmente como conductor de un taxi en el Sitio Alameda. Durante 14 años fue empleado de Banrural, pero fue despedido cuando se implementaron evaluaciones académicas al personal, así como revisiones a su perfil; él, sólo había concluido la secundaria.

 

El turismo, afirman, no se ha recuperado a los niveles de hace 10 años. FOTO: Carlos Román Velasco

 

“Cuando entró el sistema de cómputo, entonces la institución requirió de personal con perfil académico. Ahí ya no cupimos nosotros, los que no teníamos profesión”. Antes de ser taxista se empleó en una fábrica de textil como vendedor de ropa, luego trabajó como chofer e inspector de materiales en la construcción.

“En aquel entonces había más trabajo y había que trabajarle en turnos de 12 por 12”, agrega; “una semana de día y una semana de noche”. Ahora tiene que trabajar 12 horas diarias para tratar de sacar la cuenta de 330 pesos que debe pagar al dueño de la concesión y alrededor de 260 pesos para la gasolina.

 

«La vida es muy difícil»

Sus ganancias van de los 100 a 250 pesos por día; en dos o tres días de la semana, sin embargo, sale a tablas y en el peor de los casos sale perdiendo. Entonces espera el viernes y el sábado para recuperarse; en estos días logra ganar entre 350 y 400 pesos.
“La vida ahora es muy difícil, porque luego hay días en que no contemplas la cuenta. Hay un momento en que sales a tablas, que sólo sacas cuenta y gasolina. Así pasan dos o tres días de la semana y buscas recuperarte el fin de semana”.

Para Javier Cruz no fue diferente. Él trabajaba en horarios de 24 por 24 horas y lo alternaba con actividades en el campo con la siembra de maíz, hasta que la escasez de las lluvias dejó improductiva la siembra. Después de más de 20 años trabajando como taxista, el gobierno del estado por fin le autorizó una concesión y actualmente trabaja menos horas.

 

Javier Cruz, taxista desde hace 28 años, pide que haya más control en el transporte público. FOTO: Carlos Román Velasco

Ahora trabajo una noche sí y una noche no. Desde las cinco de la tarde hasta las cuatro o cinco de la mañana

 

Inseguridad, otro problema

La inseguridad es otro de los problemas que enfrentan los taxistas. Fernando Norberto lleva 22 años en el servicio y ha sufrido dos asaltos; en la segunda ocasión le quitaron el vehículo y tuvo que salir huyendo rumbo a un arroyo en la localidad de San Felipe Tejalapa.

La inseguridad y la susceptibilidad de ser víctimas de un delito, es una constante en este trabajo. Incluso, en el momento en que se desarrollaba la entrevista, Oscar Cruz Pacheco, taxista de la unidad 697, sufría un asalto a mano armada en el centro comercial Plaza del Valle.

Javier Cruz, a lo largo de sus años de trabajo también ha sido víctima de dos asaltos; en uno de ellos fue secuestrado, le robaron el vehículo y el dinero que llevaba.

 

Norberto Fernando, taxista desde hace 22 años: "Los movimientos sociales han desquiciado la economía de Oaxaca". FOTO: Carlos Román Velasco

 

Turismo, invasión de rutas, aumento de taxis

Ambos, Fernando Norberto y Javier Cruz, coinciden en que los movimientos sociales en el estado han acabado con el turismo; sobre todo, dijeron, la lucha magisterial que se acentuó desde el año 2006. La economía, dice, no se ha logrado recuperar, porque la gente prefiere hacer uso de los taxis colectivos o foráneos y de los camiones urbanos.
“Los movimientos sociales y principalmente la lucha magisterial, son los que han desquiciado la vida económica de Oaxaca. Como la falta de turismo. Incluso del turismo religioso ya ni quiere venir”, apunta Fernando.

Pero no es lo único que ha dado al traste con su actividad económica. Las autoridades estatales incrementaron masivamente las concesiones del transporte público y de taxis en la ciudad de Oaxaca. A esto se añade que sufren la invasión de rutas.
“El problema es que nos están invadiendo muchos sitios. Tránsito municipal y estatal no han hecho su labor como autoridad. Los que entran son los taxis foráneos que metieron sus copetes y andan haciendo competencia desleal y en la noche la gente los confunde. Son de San Nicolás Quiatoni, de Tlacolula, de los Mixes, Zaachila, entre otros”.