¿Y ahora qué hacemos?

Durante la reunión semanal a la que acudimos para desayunar, platicar, criticar, condenar, conspirar y bromear con el grupo de amigos sobre los negativos y positivos que afectan a México y al mundo escuché una anécdota de Leticia Singer, periodista del periódico El Día, que en aquel entonces dirigía, Enrique Ramírez y Ramírez; colaboradora del Granma de Cuba y autora de varios libros; Leticia le comentó, al entonces secretario de Hacienda, el “Diamante Negro”, Jesús Silva Herzog , funcionario íntegro, de grata memoria en todos los cargos oficiales que desempeñó, lo siguiente, “es tiempo de que usted busque la presidencia de México, tiene los talentos, las capacidades y la trayectoria que se necesitan”.

El Diamante Negro”, usando la simpatía que lo caracterizaba contestó bromeando: “No Leticia”.

– LS: ¿Por qué no? ¿Que lo detiene?

– JSH: ¿Y qué hacemos si ganamos?

La conversación sostenida por los charlistas de aquel lejano momento, da para más pero la intención de hacer la cita tiene otro motivo y ese es, el tema de hoy precisamente: “¿Y ahora qué hacemos?

La pregunta de JSH aplica a lo que se está viviendo en el seno del gobierno de Oaxaca, que no puede, no sabe, o no lo dejan arrancar al, incluso, se prendió la luz roja en uno de los actos públicos a los que asistió el gobernante acompañado de su esposa; que debo preguntarlo, ¿qué hacia ella, en primera fila, en un acto puramente cívico?

Acto aventurado que no se plegó a los protocolos estrictos de seguridad que se utilizan en zonas de alto riesgo como lo es Oaxaca para garantizar la integridad física del ejecutivo.

Sucedió lo que tenía que pasar; violencia, empujones, corretiza, los disfraces de la vestimenta típica oaxaqueña le volaban a la esposa y, lo peor, la integridad física estuvo en serio riesgo de perderse. Cabe, en consecuencia, la interrogante de JSH: ya se ganó la gubernatura ¿Y ahora qué hacemos?

Ante tal agravio contra el gobernador y su esposa, se dictaron órdenes severas del gobierno como resultado del enojo, del susto y de las fallas garrafales de los cuates del Infonavit a los que puso a trabajar el amigo, ahora Ejecutivo Estatal.

Además el Tribunal de Justicia del Estado ratificó el auto de formal prisión contra Rubén Núñez y el resto de su pandilla. Las presiones a flor de piel, enseñándolas al adversario, mostrando los daños causados.

Por supuesto, las respuestas no se han hecho esperar, las amenazas de la CNTE y la Sección 22, aumentan, son más violentas hasta llegar al punto de advertirle al gobernador y a su esposa, que no les permitirán que se presenten a los actos públicos programados.

La situación laboral está hecha un desastre, a tal grado enredada que solo la Sección 22 y la CNTE la entienden; regularizaciones, pase automático a plazas laborales por ser de la Sección 22 y de la CNTE; regreso de los privilegios a que se acostumbraron con los gobiernos anteriores.

Como quesillo se ve la situación política en Oaxaca y para colocarle la cereza a la torta, el gobernador suspendió la entrega de patrullas a la policía estatal.

La molestia todavía no se quita y por lo mismo no permite reflexionar en el sentido de que la “política es cosa seria”. En tanto se digiere la afrenta para entender esta ciencia tan difícil, compleja, cambiante, veleidosa pero tan atractiva, por eso es femenina y de la que nos enamoramos para siempre, la política va, no se detiene y cambia en un instante para arrollar y aplastar, o para llenar de éxitos a los favoritos de sus encantos.

De esa forma, la realidad imperante en Oaxaca es incierta, inquieta, no hay claridad para enterarse hacia dónde y eso refleja signos negativos, o ¿cómo habrá de interpretarse el jaque de la CNTE dado al jefe del ejecutivo estatal al condicionarlo en el sentido de que se permitirá su presencia en actos públicos si establece primero una mesa de trabajo permanente con la asistencia del secretarios de Gobernación, Miguel Osorio Chong?

Ahora sucede, que el cartel magisterial le ordena al gobernador, lo condiciona y le dará permiso para cumplir con sus responsabilidades cuando lo consideren conveniente, antes no. Toma y daca.

Cada vez las demandas de la CNTE y la Sección 22 aumentan el volumen del chantaje al grado de tornarlas imposibles de cumplir no solo en Oaxaca, sino en todo el país.

Lo que está sucediendo con los trabajadores de la educación no sorprende porque debemos recordar que el forzar e imponer situaciones políticas, violando leyes reglamentarias, estatales y federales para obtener poder, como ocurrió con el nuevo gobierno, solo se logra con el apoyo condicionado de pandillas mercenarias.

Pero tarde o temprano las facturas se cobran y hay que pagarlas. De no cumplir el compromiso el caos y la violencia se desatan para obligar al Ejecutivo el cumplimiento del pago de facturas.

Tocando las puertas con violencia del Palacio de Gobierno y no hay con que pagar al cartel magisterial. ¿Y ahora qué hacemos?

¿Qué hacer para detener al cartel magisterial, cuando prometí que combatiría la corrupción? Se preguntaría cualquier gobernante al meterse las manos a la bolsa y comprobar que no tiene dinero.

¿Qué hacer para darles plazas a los normalistas de la CNTE y la Sección 22 en automático si lo que prometí fue acabar con los privilegios de los grupos chantajistas?

¿Qué hacer para gobernar con mis propias fuerzas?