El clavo que faltaba. — DIFERENDO’S

Al borde de la extinción debido a la fragmentación de las corrientes, tribus y grupos que lo conforman y sumado el éxodo de sus militantes hacia la tierra prometida de Morena, el PRD se perfila hacia descensos electorales lamentables por el desastre en el que ha caído.

Por si fuera poco, el diferendo entre Miguel Barbosa y Alejandra Barrales por el control de la bancada perredista, elevo, aun mas, las diferencias entre las diferentes corrientes a las que pertenecen.

Descuartizado y repartidos varios de sus miembros en el territorio de Morena, los desencuentros entre los liderazgos llegaron a niveles de investigación del adversario, a fin de encontrar algo comprometedor que pudiera desacreditar al adversario, lo cual, es común, nada raro, ni del otro mundo en las batallas políticas. Y, si, lo encontraron en Miami.

Entubado, casi moribundo, al no tener positivos suficientes para ganar las próximas batallas políticas solo faltaba el ultimo clavo para cerrar el ataúd del PRD, ese clavo, lo coloco, Alejandra Barrales, al no haber declarado, con la transparencia suficiente, el condominio de las playas de Miami.

Imposibilitada para salvar los obstáculos partidistas, debido a las condiciones políticas al interior del PRD; no ser suficiente el apoyo político de Miguel Angel Mancera para superarlos, Barrales luce debilitada como líder de un partido desmembrado y sostenido con alfileres.

Affaire el de la senadora, que escandalizo al electorado por haberse conocido datos acerca de la propiedad que adquirió en la Florida, por cierto, estado favorito de Donald Trump.

El problema no es haber adquirido la propiedad, sino la forma poco trasparente en que lo hizo y porque los dineros ganados por la senadora y presidenta del PRD no cuadran; y porque los valores éticos no corresponden, en este caso, a los valores sociales que se enarbolan en el quehacer político. Ser y no serlo es la contradicción.

Hay una frase histórica acreditada al Divino Cayo Julio Cesar a la que Plutarco hace referencia. Sucedió que Pompeya, esposa de Julio Cesar, acudió a una Saturnalia o bacanal a la que, por cierto, no se les prohibia a las mujeres romanas asistir. Al enterarse de la ligereza de su esposa el emperador demando el divorcio de Pompeya, a pesar de los ruegos de las aristócratas romanas, que esgrimían el que ella no había cometido delito alguno, pues solo habia asistido como observadora a la bacanal. Julio Cesar, les respondió: “La mujer del Cesar no solo debe ser honrada; sino parecerlo”.

Por supuesto, la señora Barrales, es una persona honesta, pero ese no es el punto, sino al ser una figura publica; senadora de la republica y presidenta de un partido político, esta mas que obligada a ser y parecer, ya que es incongruente militar en un partido de izquierda y actuar diferente, moviéndose entre los grises de las inversiones que al descubrirse dañan la imagen de la persona honesta al ser y no parecer por haber actuado diferente al liderazgo político que representa, tal y como ahora sucede.

Si la verdad se esconde, es porque no se quiere que se sepa lo que se esconde. Asi de fácil. El uso de la verdad despeja dudas y no mancha, por lo que ser y parecerlo es la mejor opción.