La CNTE inicia agitación social

Se estaba tardando la mafia sindical para empezar a descomponer el estado de cosas, incluso, la tregua duro escasos tres meses para que el nuevo gobierno se instalara y enfrentara los estragos dejados por la administración anterior, es decir, un estado en quiebra con la caja vacía.

Al igual que la entrada de la primavera, la CNTE hizo su ingresó a la arena política irrumpiendo como solo ella lo sabe hacer, de repente. Primero asaltó la ceremonia que con motivo del aniversario del natalicio de Benito Juárez encabezó el ejecutivo estatal en Guelatao, cuna Juárez.

Más tarde, estudiantes afines a la mafia sindical, cerraron la UABJO para impedir, al igual que lo hizo la CNTE en el homenaje al Presidente Juárez, el tránsito citadino secuestrando autobuses.

Como ya es costumbre, la ciudad se desquició como cada vez que la mafia se enfada al no recibir los dineros gubernamentales.

En el centro histórico hay una estatua en honor a Benito Juárez, tampoco hubo ceremonia por que el lugar se encuentra invadido por profesores y alumnos desde el pasado noviembre, pero aprovechando el día del natalicio marcharon hacia el zócalo de la ciudad para mantener en jaque el Palacio de Gobierno. Por su parte, estudiantes normalistas reiniciaron el secuestro de autobuses de pasajeros y camiones comerciales para trasladarlos al Centro Regional de Educación Normal.

La violencia continuó cuando grupos de profesores, normalistas y personas defraudadas por las cajas de ahorro, pretendieron ingresar por asalto a las oficinas del ejecutivo en Palacio de Gobierno, lo que obligó a la policía a usar gases lacrimógenos y dispersar a los turba multas con saldo de un fotoreportero y un guardia lesionados.

El resultado de estos zipizapes ya los conocemos; el zócalo de la ciudad asaltado y ocupado por los manifestantes, tendederos de ropa usada como protesta, bocinas con canciones revolucionarias como en los sesentas y para no dejar de agitar; 500 choferes de dos empresas de transporte iniciaron una huelga que ya dura cuatro días, huelga declarada para exigir aumento de salarios y prestaciones debido a que su jornada de trabajo es de 14 horas al día; carecen de seguro social y además, están obligados a entregar mil pesos diarios de cuenta, agregando que sean reinstalados 20 compañeros despedidos.

Los hechos violentos ocurridos son el inicio de lo que está por venir, toda vez que la dirigencia de la S22 de la CNTE perteneciente a la región del Istmo de Tehuantepec acordaron que expondrán en el décimo tercer congreso de la CNTE que inicie el boicot contra todos los actos de gobierno a partir de la semana entrante. Esta propuesta del ala radical del sindicato, según Wilbert Santiago, es compartida por regiones como la de la Costa.

Una más de las propuestas que tienen programadas los nuevos dirigentes de la CNTE es la protesta en Salina Cruz contra la Reforma Energética del gobierno federal y, por supuesto, su oposición al Nuevo Modelo Educativo del cual advirtieron que no se aplicará en Oaxaca ya que la propia CNTE tiene su propio modelo educativo.

Como podemos darnos cuenta la “luna de miel” entre la CNTE y el gobierno estatal llegó a su fin; los tiempos marcan el inicio de otro ciclo, de nuevas luchas sindicales, de nuevas demandas sociales, de nuevas exigencias; todo esto frente a un nuevo gobernador y nuevas formas de hacer la tarea política. Ahora bien, no es secreto que el equipo de gobierno no está lo suficientemente preparado para enfrentar a verdaderos zorros de la agitación y las exigencias que ponen contra las cuerdas a cualquier autoridad debido a lo escaso de recursos, a lo escaso de márgenes de acción para el uso constitucional de la ley y de las fuerza pública, esta deficiencia quedó al descubierto al fallar la logística de protección del cuerpo de gobierno la cual es responsabilidad directa del secretario de seguridad Raymundo Tuñón Jáuregui, no se diga la falla del secretario general de gobierno al no haber “amarrado” los cabos sueltos con los grupos disidentes antes de los actos públicos del gobernador, fallas en las que se corren riesgos innecesarios que pueden ser fatales.

Además, hay que considerar que se tienen en puerta la proximidad de las elecciones federales y algunas estatales; se tiene enfrente la presión de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que protege más a los violentos que a las víctimas de la violencia; se tiene enfrente la figura de un presidente al que el Ejecutivo estatal le debe todo en materia política y que, por lo tanto, implementar la estrategia de ley contra los violentos podría lastimar la imagen de un presidente próximo a concluir su administración y, por supuesto, lo menos que se desea es un estado violento que manche las elecciones y el termino del presidente benefactor del joven gobernante.

Ante este panorama ¿Qué hacer ante un margen tan estrecho de maniobra estando en juego las demandas y amenazas nombradas líneas arriba?

El gobierno todo tiene la palabra.