Los discípulos del señor

Aunque estamos en vísperas de la semana santa, el tema de esta entrega no se refiere a los fundadores de la iglesia cristiana, sino a los discípulos del señor presidente, así, a la manera de Luis Spota, como en las novelas que fueron lectura obligada en décadas pasadas debido a la precisión del lente de novelista que lo caracterizó pudo captar formas y modos de vida en palacio, en Miraflores, en los Pinos, en los sitios de poder donde el señor dejaba la huella de dominio absoluto.

Tres han sido, hasta ahora, los discípulos y amigos preferidos del señor presidente Peña, ellos son: Luis Videgaray, Aurelio Nuño y Luis Miranda. Discípulos, digo, porque los tres han tenido que volver a aprender, dos si lo lograron y uno reprueba y vuelve a reprobar.

Luis Videgaray, tuvo que dejar su trono en la Secretaria de Hacienda porque los dislates cometidos no daban más espacio para continuar en el cargo al que llegó con toda la arrogancia posible, actitud que le hizo ganar adversarios rápidamente. Su personal manejo de la economía fue desafortunado y, la deuda del país aumentó a niveles peligrosos. Agreguemos la zaragata que se armó cuando convenció al señor de invitar al candidato Trump a México, Las formas usadas para hacerlo rayaron en el oportunismo lambiscón, que causó pena y disgusto en la opinión pública. Por supuesto, la visita fue un desastre.

No hubo más, Luis Videgaray, con la arrogancia que lo caracterizó y que lo hizo insoportable para los medios y la opinión pública, tuvo que marcharse de la Secretaria de Hacienda y refugiarse en Los Pinos. Allí tuvo tiempo para dejarse crecer la barba y tramar la siguiente jugada.

La Secretaria de Relaciones Exteriores fue el blanco del asesor Videgaray, tiempo después, fue nombrado titular de la dependencia, advirtiendo que él no sabía nada de nada de política internacional y que llegaba a la secretaria a aprender, es decir, de secretario de gabinete a discípulo del “Matías Romero”, me imagino.

Otra de las figuras cercanas al señor es Aurelio Nuño, Secretario de Educación quien ha tenido que enfrentar los vendavales contra la Reforma Educativa y la violencia de la CNTE, que intenta derribarla. El funcionario llegó fuerte al cargo pero se fue debilitando a causa de varias fallas, la principal, falta de experiencia, la candidez de sus actitudes y la mediana consistencia de su personalidad, incluso, el tropiezo que tuvo en una escuela fue memorable: “No se dice ler, se dice leer”, lo corrigió una alumna de la escuela que visitaba. Esa falla en un secretario de educación mereció la calificación de reprobado.

Luis Miranda, otro de los discípulos del señor, con menos estilo, educación y clase que sus compañeros de gabinete, se desempeñó como como maletero negociador con la CNTE y la Sección 22, en la Secretaría de Gobernación; hasta que se desgastó, pero dejo arreglado un pacto entre las partes involucradas: Gobernación, Secretaria de Educación, Gabino Cué Monteagudo, entonces gobernador de Oaxaca, CNTE y Sección 22, principalmente.

Soltaron a los detenidos; se hicieron las sumas y restas, y se llegó al precio. “Borrón y cuenta nueva”, y, tranquilos porque se inician nuevos gobiernos… y nuevos arreglos.

Por instrucciones y nobleza del señor, Luis Miranda, saltó a la Secretaria de Desarrollo Social, imagínense el absurdo con alguien que solo sabe maletear y negociar en la penumbra. Respecto a su comparecencia en la Cámara de Diputados fue protestada y condenada debido a la actitud misógina y altanera del ahora secretario discípulo. “Me falta estudiar psiquiatría para entenderla”, le advirtió a una diputada de Morena que le había sugerido que se pusiera a estudiar para no dar cifras equivocadas sobre la pobreza en México.

Otro dislate cometido, recientemente, por el discípulo en Sedesol, fue el declarar que “el hambre no se ha erradicado porque no sabíamos dónde estaban los pobres”. “Nos dicen a nosotros en 2013 (que) tenemos siete millones de pobres en pobreza alimentaria, entonces no nos dicen donde están, tenemos que buscar donde están esos pobres en carencia alimentaria”, dijo en tono de excusa el discípulo en lenguaje lamentable que reclama visitas frecuentes y urgentes a las aulas de Aurelio Nuño, para aprender a hablar que, por cierto, ya sabe decir leer. ¡Vaya con los discípulos del señor!

Entender, en consecuencia, porque vivimos una situación así, es fácil saberlo cuando la incapacidad, la inexperiencia, la falta de educación y cultura son características obvias de varios miembros del gabinete, a pesar de presumir, con la arrogancia que los caracteriza, su paso por las universidades top de los Estados Unidos e Inglaterra. Pero resultó que el aprendizaje fue limitado o nulo, pues lo que han hecho como funcionarios, refleja que fueron por el cartón; a comer hamburguesas y a beber pimms and lemonade en los pubs de sus preferencias y a tejer relaciones en sus hermandades. Lo cual no es criticable, aunque a la hora crítica, Jared Kushner, le haya fallado al discípulo canciller.

Hablando de funcionarios, brillantes fueron en contraste con el presente, en el manejo de la Secretaría de Hacienda, Jesús Silva Herzog, Mario Ramón Beteta, Luis Cabrera, Antonio Carrillo Flores, Agustín Carstens, Francisco Gil Díaz, José Ángel Gurría, David Ibarra, Hugo B. Margáin, Melchor Ocampo, Antonio Ortiz Mena, Alberto J. Pani, Matías Romero, por ejemplo, la mayoría “hechos en la UNAM”.

Igualmente lucidos LOS funcionarios que dejaron huella en la Secretaria de Relaciones Exteriores, mexicanos de la talla de Lucas Alamán, Genaro Estrada, Isidro Fabela, Sebastián Lerdo de Tejada, Ignacio Mariscal, José María Mata, Melchor Ocampo, Mariano Otero, Luis Padilla Nervo, Emilio Portes Gil, Emilio Rabasa, Bernardo Sepúlveda, Manuel Tello Macías, Jaime Torres Bodet, Fernando Solana Morales; y varios más que escapan a la memoria. La UNAM formó a varios que sirvieron con honor a México y dieron prestigio a su Alma Mater.

El objeto de citar los nombres de varios funcionarios que a su paso por las dos secretarias dejaron enseñanza y dignidad frente al concierto internacional de países, al haber enfrentado adversidades con valor y decisión, ha sido porque la historia del país se ha conformado con hombres y mujeres de valía y sabiduría; ausentes del entreguismo y oportunismo que ofende a la nación. Hombres y mujeres alejados de actitudes supinas que avergüenzan. México, hoy necesita esa calidad humana para defenderse con todas las fuerzas y capacidades de su nación; con honor y dignidad; al igual que los hombres arriba mencionados.

Hoy, esos personajes nos hacen falta para enfrentar otra batalla de las muchas que nos faltan por librar ante un imperio que a cañonazos arrebató medio territorio nacional a México. A pesar de ello, nuestro país sigue en pie, aun, con los discípulos del señor.