La Casta Divina quiere El Senado: La autopromoción de Bolaños Cacho Jr.

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El secretario de Sedesoh recién anunció que la dependencia va a trabajar en dos ejes: “1) La implementación de una política pública focalizada, la cual permitirá, por medio de los indicadores llevar al verdadero beneficiario, la cobertura de sus necesidades y 2) Incentivar el desarrollo regional que tanto hace falta a Oaxaca. Para esto, dijo Bolaños Cacho, han elaborado el proyecto de focalización de la política pública para llevar a cada oaxaqueño lo que en realidad necesita para cubrir sus carencias, sin improvisar o inventar programas que desperdicien recursos”. (Ver Bolaños Cacho Cué, «Iremos por los pobres y los más pobres de Oaxaca» en Posta.com.mx, 1 feb 2017).
En verdad que el proyecto de Alejandro Murat viene con atraso, como lo muestra el hecho de que Sedesoh apenas anunció cómo va a trabajar, a dos meses de haber recibido el cargo el secretario. Las únicas noticias que salen de Oaxaca no son afirmativas.
Paradójicamente, Bolaños Cacho Jr. tiene prisa, pues como diría Horacio Corro: “las piñas ya se le están haciendo tepache” (también Avilés lleva prisa al Senado, así como Sammy Gurrión desde el Congreso ya busca llegar al Senado y muchos otros). Ésta es la explicación, quizá, de la nota de Rosy Ramales, quien reveló que “el proyecto del pri para encabezar primera fórmula de candidatos a senadores por el principio de mayoría relativa es Raúl Bolaños Cacho Jr. Que por eso el gobernador Alejandro Murat Hinojosa lo hizo secretario de Desarrollo Social y Humano, la cual, incluso, fortaleció con dependencias sectorizadas… Es probable. Quizá por lo mismo Raúl Bolaños ha andado imparable realizando giras por todo el estado, incluso, ha asistido a algunos actos públicos en representación del mandatario estatal. Como, por ejemplo, el reciente realizado en la Mixteca oaxaqueña donde se entregaron apoyos a migrantes repatriados”. (Ver Rosy Ramales, “Precandidaturas este año… ¿Qué hay del proyecto en Oaxaca?”, 30 enero 2017).
Según el Piñero de la Cuenca, Bolaños Cacho Cué se placeaba por todo el estado rodeado de su burbuja, porque, según el rotativo, el funcionario, de acuerdo con fuentes fidedignas, “goza de cuantiosos recursos para impulsarse desde ahora, como firme prospecto en pos de suceder a Alejandro Murat”. (Ver “Se placea el junior Bolaños Cacho Cué, ¿próximo gobernador de Oaxaca?, El Piñero de la Cuenca, 19 de diciembre de 2016).
En realidad, Bolaños Cacho Cué no tiene nada que pueda obstaculizar su futura candidatura, salvo su propia arrogancia y su mal carácter con la prensa (aquí no cuenta el chisme que afirma que en la Ibero formó parte del grupo de porros pirruris que le tendió la emboscada de rechiflas a Peña Nieto).
Sin embargo, el pasado familiar, de traiciones y ambivalencias partidistas suele tener un peso relevante en estas disputas (o puesto en boca de un periodista oaxaqueño, Los Bolaños Cacho juegan en dos bandas).

Raúl Bolaños Cacho Cué no sólo tiene que remontar el gran estigma social de proceder de una familia que en la balanza histórica ha jugado un rol negativo para Oaxaca y el país, sino que también tiene que remontar la animadversión de un sector de la prensa oaxaqueña en su contra. Aún más importante es contar con la firme voluntad del gobernador de hacerlo candidato a senador, rebasando así todos con el método del “dedazo”. Hay fuertes contrincantes, y aunque en estos momentos aparentemente estén cercanos a él, sabe que en un momento dado tendrá que hacerlos a un lado (como Alejandro Avilés). Junto a Avilés hay también otros de peso, como el director de la Mesa Directiva del Congreso Samy Gurrión y el actual delegado del imss, Juan Díaz Pimentel (que sigue soñando con la senaduría). Pimentel representa al sector de los dinosaurios muratistas incrustados en el pri y en algunas secretarías del estado. Pero, en el lado oscuro, quizá prudente de la administración, está también Celestino Alonso e, incluso, (aunque con muy pocas posibilidades) Héctor Anuar Mafud. Aquí no tomamos en cuenta al grupo ulisista que en esta ocasión sabe que es casi cero la probabilidad de obtener una candidatura.
En este momento no se debatirá si el gobernador tiene o no tiene la capacidad de imponer a los candidatos que se elegirán en 2018. Asumo que la tiene, basado en su cercanía a la figura presidencial. En esta lógica se encuentra Peña Nieto, con un cierto renacimiento del presidencialismo (pese a la plétora de especialistas políticos que señalan una transformación en el partido hegemónico y de los gobernadores con mayor autonomía).
El dinosaurio priísta en realidad nunca se murió (pese a los expertos con sus libros de académicos italianos), hasta podría decirse que es una de las pocas instituciones políticas que saltó de la economía del bienestar al neoliberalismo con pocos cambios, pese a los intentos salinistas y zedillistas (con todo y su “sana distancia”) de cambiarlo. Los viejos políticos cedieron el lugar a los tecnócratas neoliberales no sólo en la esfera económica, sino también en la política, pero el partido siguió siendo rehén del presidente. Los cambios sociales, mayormente son económicos, relacionados con la rectoría del Estado. El partido sigue estando sujeto a un presidente fuerte y todo poderoso, pese al lapsus foxista y calderonista. En los otros partidos la necesidad del hombre fuerte parece ser también más un signo característico de la psique mexicana (o latina) que un rasgo coyuntural del sistema político. Es en el pri donde el presidente se asume líder del partido; mientras en la oposición los dirigentes se eternizan y controlan sus partidos abrumadoramente, como amlo, Dante Delgado, etcétera De llegar a la presidencia alguno de ellos seguramente seguirían el ejemplo priísta, controlando a los dirigentes y funcionarios de sus partidos.
Entre los rasgos sobresalientes que aún se conservan en el sistema político está la atribución del presidente de escoger los candidatos a puestos públicos que él desee (aunque se hayan establecido mecanismos de nominación autónomos, pero con resquicios donde aún el mandatario puede incidir y de hecho sigue incidiendo); decidir los programas electorales de su partido y determinar hacia dónde debe de ir el voto de los legisladores. Es más, podríamos añadir el de transformar la voluntad de los miembros de la Suprema Corte para beneficiar sus propios intereses.
Del poder que tiene aún el presidente del PRI se va a decidir en 2018 el rumbo y candidatos de su partido. Sin embargo, hay escenarios que ya se pueden visualizar. Escenarios que de alguna manera nos van a permitir ver que tan acotado estará Alejandro Murat en Oaxaca (el escenario es muy parecido en la presidencia y en los Congresos federales y locales al del 2006 pero de esto es el siguiente escrito).
Pero para concluir este escrito sobre la especulación oaxaqueña (Rosy Ramales et al) de que la actual mano derecha de Alejandro Murat se convierta en un candidato al Senado por el PRI en 2018, cabría solo señalar que las posibilidades de que los priistas ganen diputaciones o senadurías es casi nula (plurinominal?). A 12 años del 2006, el escenario es el mismo, el PRI al tercer lugar y Morena (esta vez Morena y no el PRD) con el carro completo de diputados (con la conveniencia para AMLO ahora de que los diputados locales y presidentes municipales están en la misma canasta).