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La estatua

En 1748, el autor de Las cartas persas y del El espíritu de las Leyes, su obra cumbre, escribió: Cuando se hace una estatua no se debe estar sentado en el mismo lugar; hay que verla por todas partes: de lejos, de cerca, desde arriba, desde abajo, de todos lados.

Esta cita de Montesquieu, escrita en uno de sus Cuadernos, nos ayuda para entender, con más detalle, algunos de los cambios políticos que han llamado la atención en los partidos políticos en México. Por un lado, el Presidente Peña, presidió la conmemoración del aniversario 88 del PRI en su calidad del militante con más poder e influencia en la institución política. Desde el presídium, Peña Nieto, pidió a su partido ganar con carro completo todas las elecciones en puerta, 2017 y 2018.

Advirtió que el PAN carece de la experiencia suficiente para volver al poder presidencial tras el fracaso de los doce años de gobierno de Vicente Fox y Felipe Calderón. Por supuesto, Ricardo Anaya, presidente del PAN, contestó de inmediato: el PRI no tiene calidad moral para hablar de buenos gobiernos.

Morena, en voz de su dueño, Andrés Manuel López Obrador, no podía quedarse callado y optó por hacer declaraciones al respecto del señalamiento del priista Peña Nieto, acuso de cinismo a la “mafia del poder”.

Lo anterior nos revela, que la batalla campal que se avecina será protagonizada por tres principales contendientes, PRI, PAN y Morena en ese orden y según conteos del Financiero y el Reforma, que ubican al tricolor en el primer lugar de las preferencias del electorado del Estado de México.

Faltan por conocer quiénes serán los candidatos independientes y el del PRD, que podrían animar al electorado para salir a votar, pensando que los candidatos de los partidos tradicionales no son garantía de positivos gobiernos; lo que reflejaría que la confianza y credibilidad se perdieron en estas organizaciones.

No obstante, habría que tomar en cuenta que los dos partidos principales que han gobernado a México, el PRI y el PAN, no pudieron sacar al país del subdesarrollo; a pesar de haber tenido los recursos suficientes para lograrlo, como el petróleo.

En consecuencia, solo falta por gobernar al país un tercer partido, Morena, con un candidato que ha intentado ganar la presidencia en dos ocasiones; esta vez será la tercera y la vencida, y la última para López Obrador, que día a día aprovecha su experiencia, el descontento contra el PRI, la desconfianza del electorado y la crisis económica y política por la que atravesamos para promover su candidatura.

Por lo que respecta al PRD, partido que se encuentra en terapia intensiva, al abrirse un debate y una fractura que amenaza la vigencia misma del partido. Primero el éxodo de militantes y legisladores hacia Morena, segundo la actitud política del senador poblano, Miguel Barbosa, que siendo militante del PRD y presidente de la Mesa Directiva del Senado; hizo público su apoyo a López Obrador para la presidencia de la República; agregando que, si el PRD hace alianza con el PAN para las elecciones del 2018, el senador por Puebla renunciaría al PRD al igual que los 11 legisladores perredistas que ya lo hicieron.

¿Cómo entender la actitud de ahora con otra que viene de atrás? cuando Barbosa calificaba a López Obrador de “mesías intolerante” y ahora, brinda su apoyo porque ya no es intolerante ni mesías. Como estamos tratando de ver todos los lados de la estatua para entender mejor las actitudes y acciones de los protagonistas de este diferendo; un lado de la estatua nos muestra que para Barbosa, López Obrador, es el político con la fuerza necesaria para impulsarlo a la gubernatura de Puebla.

Miguel Barbosa ante su remoción dijo a los medios, que el debate se inició y que acudirá a los tribunales electorales a denunciar al PRD por haber utilizado atribuciones que no le corresponden al no tener facultades jurídicas para removerlo del cargo, toda vez que no fue el PRD el que lo nombró sino la bancada del senado.

Y es que renunciar a los cargos legislativos tiene un alto costo y Barbosa no está dispuesto a perderlos: Miguel Barbosa es, o era, Presidente de la Mesa Directiva del senado; presidente de la Comisión de Zonas marginadas; Presidente del Comité Directivo del Instituto de Investigación Belisario Domínguez, con presupuesto de 10 Millones 500 mil pesos, exclusivos para este organismo de investigación o Think Tank; presidente del fideicomiso de la obra artística y pictórica de la nueva sede del senado; secretario de las comisiones de Puntos Constitucionales, Defensa Nacional, Marina e integrante de la comisión de Relaciones Exteriores.

Esto explica porque el senador no renuncia a sus cargos y comisiones que dirige, mucho menos a los 10 millones de presupuesto del Belisario Domínguez, integrado por 45 investigadores seleccionados por un concurso de oposición, que según Barbosa, podrían sustituir el gasto de la contratación de asesores y que en opinión del poblano, se está operado una duplicidad de funciones; es decir, todo bajo el control de Barbosa.

Por el PRD el legislador está lleno de prebendas; con representaciones de alto nivel político, y ahora con la chaqueta de López Obrador que más puede pedir: Puebla. El debate que se inicia le va a beneficiar también para volver aparecer en los medios e iniciar la precampaña en apoyo de quien posiblemente lo catapulte para Puebla.