¿A quién hacerle caso?

Chiquitos pero picosos, refiriéndose a los mexicanos dijo Fox y como respuesta a las majaderas declaraciones que a diario hace ya saben quien en twitter. Pequeños no, esta generación es alta y picosa como los que el jueves sacaron la casta frente a sus pares. Me refiero a los funcionarios de gobierno como el canciller Videgaray y el secretario de Gobernación, Osorio Chong que, como chiles yucatecos, se les notaba el cabreo y que bueno, los que iniciaron negociaciones preliminares con el secretario de seguridad interna, John Kelly y el secretario de estado, Rex Tillerson, de Estados Unidos.

Sucedió que antes de sentarse con sus pares, Luis Videgaray lanzó la advertencia: México no recibirá a deportados que no sean mexicanos. “Si el gobierno de Estados Unidos insiste en deportar a México a personas que no sean mexicanos, México no tiene porque recibirlos y en ese momento iniciaríamos un proceso para poder exigirle al gobierno de Estados Unidos que en cada caso acredite la nacionalidad de la persona que deporta, sería una acción de carácter unilateral sin precedentes, inaceptable, que los propios Estados Unidos no aceptarían, no tenemos nosotros porque aceptarla, nosotros también tenemos control de nuestras fronteras y lo ejerceríamos a plenitud, por ser un derecho soberano de México”.

Mensaje expresado desde la Junta de la Coordinación Política de la Cámara de Diputados de la posición firme del gobierno mexicano frente a las actitudes hostiles del mandatario estadounidense. Posterior a estas declaraciones vino la reunión de alto nivel – calificada de muy difícil por el presidente Trump.

El resultado de las negociaciones preliminares, como parte de la agenda bilateral, fue la aceptación de los temas que más interesan y que están sobre la mesa de los debates como son la migración ordenada, cerrarle el paso a las organizaciones criminales y el tráfico de drogas, detener el tráfico de armas y dinero sucio proveniente de Estados Unidos, y un tema que, a mi juicio, seria la base para tener a futuro un sistema migratorio ordenado entre Centroamérica y Norteamérica; me refiero a la verdadera causa de la necesidad del ser humano que lo obliga a migrar como lo es el subdesarrollo, el hambre, el desempleo, la falta de educación, la falta de oportunidades para vivir mejor y no en la miseria; espacios de vida donde el ser humano crezca y se desarrolle a plenitud; donde la riqueza sea equilibrada; seres humanos que no tengan la necesidad de montar el lomo de la “bestia” para largarse allá donde su vida puede perderse por balazos de la migra.

Centroamérica y México viven el resultado de la explotación absurda de sus recursos naturales y no haberlos utilizarlos para bien de sus naciones; recursos que les fueron arrebatados por el gigante del norte convirtiéndose, en consecuencia, en exportadores de materias primas, maquiladores y, consecuentemente, exportadores, documentados o no, de mano de obra barata, es decir, en esclavos de la época contemporánea. Que les pregunten a los jornaleros de las condiciones en que trabajan en las granjas californianas.

Esas han sido las consecuencias de un capitalismo salvaje y de las corruptas administraciones gubernamentales de nuestros países. Así que las quejas y lamentaciones del gigante del norte no son válidas, pues hay que tener presente que Estados Unidos es grande y fuerte debido a su habilidad en la economía y en la política, pero sin olvidar que el enorme y productivo territorio, que ahora es parte de la Unión, le fue arrancado a México en una guerra cruenta, expansionista y traidora que territorialmente hizo grande a Estados Unidos.

Es por ello, que los “chile piquín” están picando mucho, como afirmó el presidente Fox, pues el no conocer la historia y expresar barbaridades como las que acostumbra decir el presidente Trump, ha provocado el resentimiento de los países de la región. Antipatías que han revivido el rencor por las afrentas históricas de las que han sido víctimas los países latinoamericanos.

El tema da para mucho más pues la cultura, la educación, el empleo y la seguridad ciudadana son las mejores herramientas para que el ser humano no tenga la necesidad de alquilarse por una miserable hamburguesa de McDonald’s.

De manera que este inicio de negociaciones entre funcionarios de alto nivel de México y Estados Unidos, se inicia con el pie derecho a pesar del tropezón, para variar, del presidente Trump quien declaró que si utilizará a la Guardia Nacional a lo largo de la frontera para que practiquen el tiro al blanco contra los migrantes; claro son militares de fin de semana y a lo mejor ni disparar saben, no es burla, es cierto, la mayoría es gente de bien.

Pero, por su parte, el Secretario de Estado, Rex Tillerson y el Secretario de Seguridad, John Kelly, aseguraron a sus contrapartes que no se usarán militares para tener orden en sus fronteras. ¿A quién hacerle caso, al presidente, que casi siempre se equivoca, o al secretario John Kelly?