Errática política exterior

Una interrogante se impone ¿tienen los Estados Unidos, desde hace un mes, una política exterior definida? La respuesta de la opinión pública a nivel global y según los medios internacionales es que no; por el contrario, el presidente actual ha sido errático, cambiante, provocador y medianamente informado; ejemplo reciente fue la equivocación con Suecia al confundir una película de Fox televisión con la realidad. Por lo menos, esa fue la explicación que el mandatario norteamericano dio al despertar de su pesadilla en la que un grupo de terroristas invadía Suecia. El ex primer ministro y ex ministro de exteriores, Carl Bildt comentó en su cuenta de twitter: “¿de cuál fumó?”

Qué hablar de los tropezones del mandatario con China, con México, sobre todo, con Taiwán, con Alemania, con Francia, con los siete países musulmanes a los cuales les cerró las fronteras aunque un juez anuló torpe decreto presidencial, por lo que el diferendo continuará en la Corte. Con el primer ministro de Australia también se confrontó e incluso, con actitud grosera le cortó la conversación telefónica; y con Rusia, sonoro escándalo provocaron las informaciones extraoficiales e intervenciones en el proceso electoral de la inteligencia de Vladimir Putin. Que decir en el caso de China, de Corea del Norte e Irán, enfrentamientos en los que el presidente Trump ha reculado.

Estas actitudes erráticas han despertado reacciones en los gobiernos que se encuentran desconcertados por las actitudes de un gobernante que todavía no gobierna al cien al no haber conformado en su totalidad el gabinete presidencial.

Actitudes de un gobernante que parecen embestidas de un enorme toro lanzando cornadas al aire tratando de derribar al jinete en un rodeo texano.

Reacciones gubernamentales que han obligado a los gobiernos a diseñar y aplicar nuevas estrategias, como es el caso de México, país que envió a su canciller a Alemania para tejer fino y reforzar tratados de libre comercio con las potencias europeas, incluyendo Inglaterra, con la cual ya existe pero necesita de mayor brío. Hasta ahora, los resultados del inicio de una interdependencia urgente para nuestro país ha sido fructífera, por lo menos, así lo asegura el canciller Luis Videgaray en declaraciones a los medios germanos.

Así mismo, la estrategia mexicana incluye el ir construyendo negociaciones de alto nivel con funcionarios de Estados Unidos ya ratificados por el senado norteamericano, como son el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el secretario de Seguridad Interior, John Kelly, que, por cierto, se encuentran en la Ciudad de México para un encuentro con sus pares y con el Ejecutivo Federal acordado previamente por los presidentes de México y Estados Unidos el pasado 27 de enero para construir una relación cercana y constructiva entre ambos países, según comunicado de la SRE.

El comunicado agrega que la reunión se dará con el antecedente de las fricciones entre el gobierno estadounidense y el mexicano. La agenda incluye la construcción de un muro en la frontera que sea pagado por México y sus acusaciones respecto a que la relación comercial con México ha sido injusta con Estados Unidos.

Negociación obligada y prioritaria es el trato criminal que se da a los migrantes mexicanos al haber endurecido los arrestos y aumentar las deportaciones sin respetar los derechos civiles y humanos, incluidos en la Carta de Naciones Unidas; solamente el DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, en inglés: Deferred Action for Childhood Arrivals), acordado por el gobierno anterior, a efecto de proteger a los Dreamers contra una deportación fue respetado.

Los resultados de las reuniones con los funcionarios estadounidenses tendrán repercusiones que ayudarán a ir delineando estrategias a corto y mediano plazo, si es que el presidente Trump, todavía lo es. Esperemos que no por el bien mundial.

De manera que el balance de esta maraña de acciones del gobierno norteamericano es del todo desastroso y la conformación de su equipo de trabajo lo confirma, incluyendo, por supuesto, el extraño papel que desempeña su hija como segunda primera dama o el de su yerno, Jared Kushner, casado con Ivanka, su hija, quien desempeña un trabajo extraño en la Casa Blanca.

La ausencia de una congruente política exterior de Estados Unidos se confirma con la confrontación sin paralelo que ha iniciado con los medios de comunicación en general, acusándolos de ser enemigos personales y de la nación norteamericana. Todo un caso que se parece a la pesadilla de las película que Trump vio en Fox televisión imaginando que era realidad el ataque terrorista a Suecia. ¡Que vergüenza!

En un país como Estados Unidos, orgulloso de haber tenido gobiernos fuertes y grandes prácticas democráticas y en donde la opinión pública es poderosa, hay que reflexionar acerca de la relación entre el que gobierna y la masa de gobernados, es decir, acción y reacción, por lo que el presidente, o secretario de estado, deben tener suficientemente claro el significado de los fines de la política exterior, como es el saber si se tienen únicamente intereses materiales mezclados con los ideales de hacer “América Great”, por ejemplo, o bien, dejarse llevar solamente por los acontecimientos.

J. B. Duroselle, escribió “si se logra que la opinión pública acepte las opiniones del gobernante, estará ejerciendo la función de leadership”, pero habría que agregar que ser un líder no es tomar por si solo las grandes decisiones pues se corre el riesgo de equivocarse.

Así sucedió con los siete países musulmanes a los que un decreto presidencial les intentó dar el portazo en las narices impidiendo a sus nacionales el ingreso. Un juez tuvo que detener el decreto presidencial. Es por ello que el senador republicano por Arizona, John McCain, lanzó una severa advertencia a Trump: “Cuando miras la historia, lo primero que hacen los dictadores es reprimir a la prensa”. “Hay que aprender las lecciones de la historia”.

Hoy sabremos más cosas después de las negociaciones de los funcionarios de ambos países y, aunque lento, las maquinarias gubernamentales empiezan a moverse.