Hacia la sucesión presidencial

México se perfila hacia la sucesión presidencial del 2018. Para ello, los integrantes del sistema político nacional, personas y partidos políticos, algunos debilitados, alistan sus mejores cuadros y preparan a sus bases, que aletargadas, han estado durmiendo un sueño de cuatro años. Por cierto, el PRI intenta revivir a la CNOP, a fin de vigorizar la militancia que navega sin rumbo debido a una dirigencia partidista sin personalidad y conocimiento de lo que es y significa la institución de masas. En suma, la calificación del Institucional bajó hasta el tercer sitio de la tabla de preferencias del electorado.

En el caso del PAN, ya tiene definida su estrategia para enfrentar la batalla de la sucesión en el gobierno del Estado de México, al haber registrado como candidata a Josefina Vázquez Mota, quien salió bien librada de la investigación que se practicó a su Fundación sobre el uso de 900 millones de pesos que el gobierno del Presidente Peña le otorgó.

Josefina, ex candidata presidencial, es una figura política con la experiencia suficiente para dar y ganar la batalla en un estado que puede ser pieza clave para la sucesión presidencial. Si gana la elección del Estado de México Josefina Vázquez Mota, el PRI llegará muy debilitado, más de lo que está, a la elección presidencial con serias posibilidades de perder.

Por lo que respecta a Morena se ha colocado en la punta de la competencia junto con el PAN, desplazando al PRI a un lamentable tercer lugar en las preferencias del electorado, eso calculan las encuestas que a menudo se equivocan; pero lo seguro es que ese zorro de la política, Andrés Manuel López Obrador, lleva una importante ventaja sobre sus competidores por haber dedicado 18 años de su vida a una campaña política para alcanzar la presidencia. Además, su equipo de colaboradores se nutrió con personajes de alto calibre empresarial y político y cuenta con un programa de gobierno que tiene autor: Arturo Romo.

Hasta ahora, Margarita Zavala y Andrés Manuel López Obrador, puntean en las preferencias de los votantes, el resto está por definirse.

Qué decir del resto de los partidos como el PRD, que lastimosamente se ha quedando sin sus mejores cuadros como es el caso del senador, Ríos Peter, que prefirió marcharse que continuar siendo comparsa de un partido desmembrado en tribus que acabaron con una recia institución política como lo fue el PRD de Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo.

Las piezas del ajedrez político empiezan a moverse conforme las estrategias de los jugadores para enfrentar primero la batalla del Estado de México y luego la presidencial del 2018. En esta crítica etapa es cuando los estrategas, intelectuales, politólogos y encuestadores alertan con sus reflexiones sobre lo que ocurre y lo que puede llegar a suceder.

Es por ello que ya se escuchan en los pasillos de las oficinas presidenciales y secretarias de estado, los susurros de los cambios y enroques que habrán de operarse por instrucciones del presidente Peña y deslizados por el principiante canciller Videgaray. Los posibles cambios incluyen a José Antonio Meade al Banco de México; Antonio González Anaya para Hacienda, Mikel Arreola a Pemex y, por lo que respecta al PRI, se decidió que la ex secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, sea nombrada secretaria general del CEN, para fortalecer a una dirigencia sin fuerza ni liderazgo. La tarea con los migrantes mexicanos será su responsabilidad principal.

Así las cosas, el horizonte político de México nos presenta un panorama político real, difícil en lo económico, en el tema de la corrupción, en la inseguridad y credibilidad en las instituciones. Sin duda, México atraviesa por una etapa crítica, pues la nación no cree en el sistema de gobierno y está enfadada con sobrada razón.

En lo externo, pues que decir de este tema del que a diario nos enfrentamos, y cuando tenemos al lado a un desquiciado que todavía no gobierna por qué no ha completado su gabinete y solo firma amenazas, ignorando que así no se practican las relaciones internacionales.

Trump es un funcionario de gobierno que también necesita aprender como lo está haciendo el canciller Videgaray. En tanto, habrá que esperar a que ambos no reprueben el curso de política internacional.

Tenemos enfrente un gran reto electoral y debemos superarlo eligiendo, en lo interno, a los mejores candidatos no a más corruptos, ya no podemos equivocarnos como sucedió en el caso de los ex gobernadores. En lo externo, solo el uso de la inteligencia, la paciencia, la razón y la prudencia, podrán contrarrestar las ocurrencias de un muchacho travieso. Así lo hicieron Gandhi y Mandela para ganar las batallas a la orgullosa Albión.