Solo para recordar

El acto político que ocurrirá el próximo día 20 en Washington será diferente a las juramentaciones de los presidentes anteriores en las que se destacaban, principalmente, los valores, los planes y programas del gobierno, a fin de continuar siendo el país defensor de la democracia y la libertad. Por lo menos fue lo que ofrecieron los presidentes de los que tenemos memoria.

En esta ocasión, ante una nación dividida y enfadada, será diferente. Por ejemplo el día en que el presidente Franklin D. Roosevelt, desde la tribuna del capitolio, invitó a la nación a declarar la guerra a la depresión económica y a disciplinarse a las circunstancias. Promesas hechas para arrojar a los mercaderes del templo; para declarar la guerra al desempleo y dar trabajo a los que no lo tuvieran; restaurar el valor de la propiedad y la pronta solución a los problemas económicos para volver a ser fuertes; para autorizar la intervención del gobierno en la administración de los bancos y la Bolsa de Wall Street, debido a la corrupción imperante en sus instituciones. Ese día, las calles estaban repletas de gente aclamando al hombre que había alcanzado la presidencia desde su silla de ruedas. Incluso, un rabino de nombre Rosenblum, exclamó que Roosevelt reflejaba la imagen de Dios; “Que el presidente era el niño mimado del destino del mesías de la América del mañana.”

Pero sucedió que el día siguiente fue diferente a lo que había imaginado el rabino debido a que el New York Times publicó una noticia que nada tenía que ver con las celebraciones del día anterior. El encabezado del diario decía: LA VICTORIA DE HITLER ES ESPERADA HOY. La represión de los opositores hace inevitable su triunfo en las elecciones.

Cito lo anterior porque en el quehacer político los cambios suceden al instante, sin previo aviso, y trazan nuevos rumbos y destinos de las personas y cosas. Por eso, el New Deal de Roosevelt no fue la salvación de la crisis de Estados Unidos como la nación esperaba, sino la Segunda Guerra Mundial.

En su discurso de toma de posesión Roosevelt denuncio los excesos de las administraciones anteriores afirmando que: “Muchos gobiernos liberales han naufragado frente a los escollos consistentes en este dispendioso sistema fiscal; y a nosotros nos toca esquivar varios escollos para salvar al país”. En ese momento nacía el New Deal bajo el cobijo de su obra maestra llamada Ley de Recuperación Nacional, aprobada por el Congreso a velocidad de Formula 1.

El nuevo trato de Trump pretende parecerse al New Deal de Roosevelt, sobre todo por las decisiones atrabancadas y tomadas a la ligera, como aquella que acostado en su cama, debido a su invalidez, Roosevelt recibía a sus colaboradores en su recamara para trabajar los acuerdos del día; ellos se sentaban al lado de su lecho, Morgenhau siempre a su lado al igual que Jesse Jones, director de Corporación Financiera Reconstructora. Aquella mañana, reunidos en torno al jefe, en tanto Roosevelt desayunaba sus huevitos, se les ocurrió fijar nuevo precio al oro; Roosevelt lo resolvió aumentándole 21 centavos al precio vigente diciendo que 21 era un numero afortunado: 3X7=21, y así lo hizo, por ocurrencia.

Detalles como este semejan las ocurrencias del Sr. Trump, por ejemplo cuando la situación económica de Estados Unidos ya era un desastre y durante la vigencia del New Deal, la naturaleza decidió participar en el caos. Sucedió que los campos y llanuras fueron presa de las sequias prolongadas haciendo la vida todavía más difícil; los ganados morían de hambre y sed; los agricultores desesperados emigraban hacia el oeste en busca de mejor vida; los ríos eran invadidos por aguas mortales. Todas esas calamidades eran producto de la ignorancia de un puñado de hombres que por su ignorancia y extravagancia se equivocaban en las decisiones de gobierno, como sucede en el actual gobierno de México.

Un agricultor de Oklahoma ante el desastre parado en medio de la nada exclamó: “Creo que ha llegado el momento para que se abran las puertas del cielo y los profetas bajen de las montañas para presentarse como candidatos a puestos públicos”. ¿Se repetirá lo acontecido con el gobierno de Donald Trump? Pues el desastre ya se inició, aun antes de tomar posesión del cargo.

Off the record: Doug Ducey, gobernador republicano de Arizona declaró: Pese a Trump, México seguirá siendo nuestro principal socio. Ya se inició el ejercicio de la soberanía de los Estados de la Unión; California fue la primera en anunciarlo.

No se asienta la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno de Oaxaca. El coordinador se parece a Luis Videgaray; parece que vino a aprender.

Gallinazo: ¿Se acabó, o se acabaron a la gallina de los huevos de oro en dispendios sin fondo de los tres poderes de la república? Solo la corrupción explica que habiendo tanta riqueza petrolera los presidentes que siguieron al de Lázaro Cárdenas hayan sido tan irresponsables al no haber construido una estructura energética capaz de producir nuestras gasolinas; nuestros propios barcos para explotar los 3 mil 500 Km., de litorales; nuestras propias armas, nuestros aviones y todo lo que un país necesita y puede aprovechar con los recursos naturales de México y el talento de sus habitantes.

Con todo lo que sucede, es de esperarse que México haya tocado fondo y se anulen todas las prerrogativas y privilegios de funcionarios federales, legisladores, y ministros de la Suprema Corte de Justicia. Es aberrante el abuso que han hecho de los recursos públicos. ¿Por qué dotar de choferes, autos, asesores, ayudantías, seguros médicos, telefonía celular, viajes y fortunas descomunales a estos vividores y a sus partidos políticos?

Ángel Alejo Torres, Consejero Jurídico del gobierno, debe controlar su carácter. Con insultos y amenazas contra los integrantes de la Liga Mexicana para la defensa de los Derechos Humanos (Limeddh), solo se logra lo que sucedió: que lo dejaran solo en la mesa de diálogo. Prepotente el joven abogadito.

Escalofrió cuando nos enteramos de la cifras siguientes: CONAPO indicó que Oaxaca ocupa el tercer lugar en marginación y pobreza en la República y el 3% de la población vive en la pobreza extrema concentrada en San Simón Zahuatlán, Coicoyán de las Flores, Santos Reyes Yucuná, San Juan Petlapa, Huautepec y Santa Lucia Miahuatlán. Hay que agregar un notable aumento de la inseguridad y los giros negros principalmente en el municipio de Santa Lucía del Camino.