Excesos cesaristas o Presidencia democrática

Las amenazas del Sr. Trump, tal moneda esparcida a la salida de los templos cuando la ceremonia del bautizo no paran, aumentan y la lista crece. Carrier, Ford, General Motors, Toyota, y la última contra una compañía constructora de aviones, y la muy lamentable respuesta a Meryl Streep llamándola “sobrevalorada”. Amenazas económicas proteccionistas; insultos, advertencias militares contra Corea del Norte, represiones comerciales contra México y construcción del muro; China y Japón, pues son países que ya están sentenciados por el autócrata.

Hasta ahora, destaca una cuestión, Trump ha transparentado una diferencia notable en lo que se refiere a política internacional como es el trato diferente al hablar de Rusia y de su dirigente, Vladimir Putin, calificándolo de inteligente y capaz, a lo que hay que agregar la actitud tolerante del autócrata respecto a la participación de la “plomería” rusa en el sistema de computo del Partido Demócrata y en el sistema electoral estadounidense la cual favoreció a Trump, aunque ahora niega cualquier relación con ese país.

Estos actos de prepotencia cesarista en el ámbito de la política exterior en la que el número de participantes se ha reducido a prácticamente dos jugadores: Rusia y Estados Unidos, nos lleva a pensar que estamos en presencia de un nuevo equilibrio del poder mundial al cual lo están decidiendo las dos potencias citadas, una de ellas con un jugador “blofista”.

Equilibrio de poder que implicará nuevas reglas que podrían ser la modificación global de la economía lo cual cerraría las puertas del libre mercado construyendo varios muros que transformarían la geopolítica, sobre todo, cuando las pasadas anexiones que hizo Rusia “ni pio” dijeron Estados Unidos y las potencias aliadas, tal fue el caso de la incorporación de Crimea a Rusia; o la participación, casi unilateral, de Rusia en Siria para combatir a ISIS ante la tibia participación de Estados Unidos.

Ante este panorama y bajo la advertencia de lo que sucede es solo el principio, así lo dijo el presidente electo, es urgente que México se prepare para afrontar futuras consecuencias. Es pues importante que el nuevo canciller aprenda rápido el concepto de soberanía y como defenderla. Entender que la diplomacia no se ejerce con espíritu de cruzado -como ahora lo hace Trump- para que los objetivos diplomáticos puedan cumplirse; sino con el espíritu del interés nacional para no colocarse en posiciones en la que no hay regreso y, por el contrario, seguir adelante sin grandes riesgos, como podría ser el que un aliado, como hasta ahora lo es Estados Unidos, el día 21 de enero ¿Quién sabe? tome decisiones por nosotros.

Cualquier manual de política exterior explica que la soberanía significa el aspecto de la autoridad suprema de la nación individual que consiste en la exclusión de la autoridad de cualquier otro estado. En consecuencia, “Si todas las naciones tienen autoridad suprema dentro de sus territorios, ninguna debería subordinarse a otra en ejercicio de esa autoridad. Solamente las naciones están subordinadas al Derecho Internacional, no la una a la otra”. Politics Among Nations, The Struggle For Power And Peace.Hans Morgenthau. P.21.

De manera que le guste o no, el Sr. Trump, deberá observar y cumplir con las obligaciones que marca el derecho internacional y respetar los acuerdos y tratados signados con los diferentes países que su país ha suscrito. No todo se concreta a amenazas y advertencias, a menos que se quiera provocar el caos que hasta el presente ha sido su bandera de ataque. Debe recordar que Estados Unidos es un país de recias instituciones y que ha ido a dos guerras mundiales para impedir el triunfo del absolutismo sobre las democracias. No es tiempo de cesarismos de emperador romano, esos ya pasaron Sr. Trump.

Off the record: sensato comentario hizo Carlos Slim, durante una entrevista con Bloomberg TV, al presidente Trump: “el mejor muro que puedes construir es ayudando a que se generen más empleos en México, y no la práctica de una política proteccionista que acabará por encarecer el costo de los productos estadounidenses”.

Más vale tarde que nunca; Alfonso Martínez Córdoba, coordinador de prensa del gobierno estatal, hizo llegar carta aclaratoria sobre las acusaciones que Proceso digital, a través de su corresponsal, Pedro Matías, publicó en contra de la Secretaria de Salud del Estado, acusándola de corrupción. El silencio largo otorga la validez a las acusaciones.

En la política exterior existe un requisito esencial: Contar con el juicio aprobatorio y el apoyo popular para poder practicar y llevar adelante los procesos difíciles e intrincados de la política exterior, sin el cual la política exterior de una democracia se hace imposible de practicar positivamente, aconseja Morgenthau en su análisis: La paz por Medio del Acuerdo. P. 726.

Fiat-Chrysler, a un paso de irse de México, así lo hizo saber Sergio Marchionne, presidente de la compañía durante el el evento en el salón del automóvil de Detroit, debido a las amenazas de Trump. Ellos se lo pierden.

¡Vaya juguete el de Jorge Castillo, alter ego de Gabino Cue! Se pasea como “latin lover en Cannes, Francia”, aunque lo hace en mejores playas como Huatulco. Lo extraño de los paseos marítimos es la impunidad con la que se desplaza. Tal parece que hay acuerdo gubernamental para no tocarlo.

¿Qué está sucediendo con las auditorias al gobierno anterior? En el caso de Jorge Castillo, se le comprobaron 26 cuentas en las que deposito 7 mil millones de pesos entre 2010 y 2014 en Bancomer, Scotiabank y HSBC, a nombre de parientes, amigos y empleados. ¿Hasta cuando se continuará permitiendo la impunidad de sospechosa complicidad de las autoridades federales y estatales?

Gaviotazo el que dieron Víctor Nakash García, director de MVM televisión y Marisol Cruz García, vocera del DIF estatal, contra el reportero Álvaro Morales Juárez, por la simple razón de “atreverse” a entrevistar a la primera dama del Marquesado de Oaxaca. Le costó “la chamba” al reportero por “igualado” al atreverse a cometer tan tremendo desacato y por hacer uso de la libre expresión. La prepotencia como Johnny Walker, tan campante.