Renuncia

Agitada fue la semana pasada en lo que a política se refiere. Tres cambios de gobierno en Veracruz, Aguascalientes y Oaxaca; agregando la renuncia adelantada de Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México. Declaraciones fuertes en la toma de posición de los nuevos gobernadores de Veracruz y Oaxaca, respecto al saqueo de las entidades que ahora administran.

El gobernador de Veracruz, no sacudió a México con sus declaraciones, pero confirmó su decisión de enviar a Javier Duarte a la cárcel por los delitos inaudito cometidos en contra del estado.

Por su parte, el gobernador de Oaxaca, anunció que sus esfuerzos estarán dirigidos a sacar adelante al estado y, levemente, se refirió a los delitos cometidos por su antecesor, aunque, días después ha estado declarando al respecto en forma clara y directa, veremos.

Lo que si estremeció a México, fue la renuncia de Agustín Carstens, el poderoso Gobernador del Banco de México, pues hasta el peso volvió a caer respecto al dólar y la Bolsa de Valores se derrumbó. Habría, en consecuencia, que preguntarle a la nación ¿Cómo se siente después de la sacudida financiera; la toma de posesión de madrugada y la venganza veracruzana prometida por Yunes Linares?

México, debe estar padeciendo ansiedad e incertidumbre ante lo que sucede y lo que vendrá en enero cuando se operen los cambios políticos en Estados Unidos y Trump sea presidente constitucional. Sin embargo, lo declarado por él, hasta ahora, ha causado fuerte impacto en las economías mundiales e incertidumbre en el futuro de los mercados. El nerviosismo causa aciertos o equivocaciones, y me refiero a uno precisamente: Hace días la Secretaria de Hacienda declaró que el crecimiento seria de 2.0 a 2.6% para el 2016 y un rango de 2.0 a 3.0% para 2017. A diferencia de Hacienda, Agustín Carstens, gobernador del Banco Central contempla un panorama complejo a nivel mundial que tendrá repercusiones en el desarrollo de México, por lo que redujo su previsión de crecimiento para 2016 entre 1.8 y 2.3%, desde el 1.7 y 2.5% previo. Para 2017 también modificó el pronóstico de crecimiento del PIB a uno de entre 1.5 y 2.5%, en relación con la proyección previa de entre 2.0 y 3.0% y que la primera estimación del Banco Central para 2018 prevé un alza entre 2.2 y 3.2%. Obviamente, se dieron diferencias entre las opiniones de los capitanes de los números y la brújula de sus naves marcaron rutas diferentes. ¿Causó este diferendo la renuncia del personaje de las finanzas nacionales? Lo cierto es que, a pocos días de la disensión, Carstens presentó su renuncia al presidente Peña Nieto, aduciendo que aceptó dirigir el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y que por tal motivo la renuncia se haría efectiva a partir del 1 de julio del 2017.

Como haya sido, el hecho es que Agustín Carstens se irá y eso será significativo en momentos de franca turbulencia económica y política. A diferencia de otras opiniones que han censurado la decisión tomada por el gobernador Carstens, tomemos en cuenta lo siguiente: Las once reformas estructurales del Presidente Peña no han caminado al ritmo que se creyó en un principio y, por lo tanto, no detonaron el crecimiento económico del país; no remediaron el desempleo y el subempleo; el manejo de la economía se convirtió en asignatura pendiente para las siguientes administraciones como también lo será el endeudamiento colosal, ¿Vale la pena contemplar el final del desastre sin que las advertencias sean oídas?

A manera de conclusión, se observa que de continuar el comportamiento de la deuda neta total del país en los dos años que le restan a la actual administración, el debito se habrá triplicado para el 2020, lo cual implica, desde ya, el riesgo de una difícil crisis transexenal, amén de un crecimiento mediocre de la economía nacional, aparejado a una deuda total creciente que sugiere que las monedas estén en el aire. Ya todo es cosa de esperar a ver como caen al suelo para saber la suerte que nos espera.

Agustín Carstens, optó por no ver el desastre final.

Off the record: ¿Va en serio la advertencia contra Gabino Cué? De hacerlo, sería un acierto recibido con agrado por la comunidad despojada.

Los últimos cambios del gabinete legal en Oaxaca se dieron una hora antes de su toma de protesta, ¿qué habrá pasado para tomar decisiones de último momento?

El retorno al nacionalismo por parte de los Estados Unidos, obliga a que México impulse a fondo el mercado y la producción interna. Así como una interdependencia nunca antes vista para hacer valer su valor geopolítico que es envidiable.