El final de un desastre y el inicio de un supuesto

En el primer momento en que la nueva administración tome el mando del gobierno de Oaxaca, en automático será responsable deudora de 14 mil millones de pesos, deuda que hereda del gobierno de Gabino Cué, a quien se le acusa de desvíos y despilfarros inauditos nada comparables a los cometidos en gobiernos anteriores.

Al respecto, en el 2014 la Auditoria Superior de la Federación consignó que el gobierno de Cué Monteagudo, causó un quebranto patrimonial de 1,604 millones de pesos al Instituto Estatal de Educación Pública.

Agréguense 300 millones de pesos tomados del fondo de pensiones destinado a pagos de proveedores, útiles escolares, discapacitados, apoyo a deportistas paralímpicos que nunca fue aplicado; simplemente los dineros desaparecieron, aunque los fondos de pensiones de 300 millones se continúan descontando de los cheques de los trabajadores del Estado.

Otro dato de los despilfarros y desvíos de los dineros gubernamentales fue el gasto no justificado de 152 millones de pesos para el Fondo de la Seguridad Pública.

Tampoco el gobierno de Cué Monteagudo, que en horas llega a su fin, justificó ni explicó el uso de 27 millones 649 mil pesos de de una obra no ejecutada en Tlacolula.

Los mencionados despilfarros son algunos de los tantos cometidos a lo largo de seis años por un gobierno que no cumplió las promesas hechas a los 570 municipios de Oaxaca, en aquellos días de campaña electoral.

Su gobierno será recordado con agrio sabor de boca y él, como gobernante, caído en las garras y tentaciones de la corrupción, se acerca a esa larga lista de ex gobernantes corruptos que son investigados por las instituciones federales y que cada día crece, y crece más.

El saqueo a las arcas de México, maquinado y realizado por gobernadores corruptos pertenecientes a partidos políticos como el PRI, PAN y PRD, principalmente, es inaudito, escandaloso. La fama de nuestro país, es francamente vergonzosa y lastima el ánimo de la nación, a pesar de que se intente limpiar con enormes despliegues publicitarios como fue la Formula 1 y el juego de la NFL con precios de boletos que alcanzaron precios absurdos de hasta 80 mil pesos que pudieron pagar, Luis Videgaray, José Antonio Meade, el matrimonio Calderón y otros famosos que se dejaron ver en el Estadio Azteca.

Tener fama de corrupto, de ladrón, de mentiroso y de tramposo, es lo mínimo con que se le puede calificar a un gobernante corrupto. Ellos, los infectos, olvidaron que, en algún momento, la gestión para la que fueron responsabilizados terminara y, con ella la fortuna gozada y dilapidada por seis años.

Seguramente a Gabino Cué Monteagudo, en el primer momento en que se convierta en un simple ex gobernador, que violó, defraudó y robó las arcas que le fueron confiadas, estará sujeto a una obligada auditoria de la nueva administración, a fin de que el nuevo gobierno se deslinde de sospechas, complicidad y pactos oscuros.

Es por ello que, en el momento en que un gobierno termina y otro se inicia, tiene significado importante por lo que debemos preguntarnos ¿Como funcionará la responsabilidad prioritaria que tendrá la Secretaria de la Contraloría? En primer término, suponemos, ejercer la función para la que fue diseñada en los escritorios del ITAM o de Harvard, eso no importa por ahora; que funcione es lo que nos interesa y, para ello, se tendría que integrar un sistema de control y de evaluación que garantice el funcionamiento de la administración pública estatal.

Además, checar con lupa el funcionamiento de la gestión administrativa, financiera y operacional de las dependencias del gobierno estatal, toda vez que se estarán manejando 90 mil millones de pesos del presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados Federal.

Para funciones tan delicadas y de alta responsabilidad, que incluso, pueden ser de responsabilidades penales, la Secretaria de la Contraloría practicará auditorias operacionales, contables, administrativas y de supervisión física con objeto de tener al día la información de la marcha y ritmo de la administración del Estado, a efecto de informar al gobernador con certeza y precisión.

La Contraloría tiene la obligación de estar atenta del manejo y aplicación de los recursos financieros otorgados por la Federación al gobierno del Estado así como el aprobar y comprobar que dichos dineros se apliquen con honestidad y transparencia.

Función importante, delicada y tentadora para los amantes del dinero ilícito lo es el autorizar las estimaciones de obra que sean presentadas al gobierno del Estado por los órganos públicos, las instituciones y contratistas de obras, a efecto de comprobar que los conceptos que se paguen en base a estimaciones, sean aplicados en las obras programadas y pactadas.

Así mismo, la Contraloría deberá tener bajo lupa a los contratistas, proveedores y prestadores de servicios para que, con su supervisión, cumplan en tiempo y forma con lo establecido en los contratos entre el gobierno y los contratistas.

Para el correcto y honesto cumplimiento de las disposiciones mencionadas, la vigilancia es vital por parte de la Contraloría, a efecto de que los concursos convocados por las dependencias de gobierno para seleccionar a proveedores, contratistas y prestadores de servicios, se realicen dentro de los procedimientos de legalidad, requerimientos y necesidades del gobierno. Este punto es interesante y delicado porque la tentación es permanente, al igual que los conflictos de interés que tanto daño han ocasionado al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto con el tema de la casas blancas, departamentos en Miami, casas en Malinalco, y demás escándalos que hicieron su impacto al perderse la confianza de la nación en su gobierno y en algunos de sus colaboradores como Luis Videgaray y el misógino Luis Miranda, al haber confundido los escenarios del debate legislativo con las negociaciones financieras con pillos disfrazados de profesores, evidenciando su incompetencia en las ligas mayores de la política mexicana.

Finalmente, la Contraloría, entre muchas más actividades que deberá ejercer, tendrá que coordinarse con la Auditoría Superior del Estado, a efecto de establecer los procedimientos que permitan el cumplimiento de las responsabilidades de ambos poderes y el funcionamiento del equilibrio entre poderes (“checks and balances” – pesos y contrapesos) como lo exige el funcionamiento del estado moderno.

Como podemos darnos cuenta las responsabilidades de esta dependencia es ardua, aguda, delicada y muy sensible al estar en la lupa de la opinión pública, toda vez que, en la actualidad y con el adelanto diario de la tecnología, muy pocas actividades administrativas, políticas y financieras quedan en la sombra y escapan de la crítica y censura de la opinión pública.

De tal suerte que, una auditoria a fondo al ejercicio administrativo del gobierno de Gabino Cué Monteagudo, es lo primero y lo que Oaxaca espera de un gobierno que se inicia y que podría ser la señal de lo que será su conducta pública en los años por venir.

¡Buena fortuna!