Mañana termina la pesadilla

Mañana, gran parte del mundo estará pendiente del curso de la votación en los Estados Unidos, porque estará en juego un acto político que expresará la voluntad general de la nación a favor de quien deberá conducir los destinos del país más poderoso del planeta. Además, porque se tratará de una elección en el territorio que ha recibido migrantes procedentes de todo el orbe. Es raro que alguien, incluso, del lugar más apartado del planeta, no tenga un familiar o varios, viviendo, trabajando o estudiando en los Estados Unidos de América.

Es el tercer país más poblado del mundo: 321,601,000 millones de personas lo habitan, según censo del 2015, lo que implica una densidad de población moderada de 33 habitantes por kilometro cuadrado de los cuales, 160,857,872 millones son mujeres y 158,049,529 millones son hombres.

Estos 321,601,000 millones de personas tendrán mañana el destino de sus vidas en juego, agregando los millones de familiares que de una u otra forma dependen o tienen una relación familiar y económica con ellos.

Es por esto, que el día de mañana la mayor parte de los habitantes de la Tierra, estará pendiente del desenlace de las elecciones federales en ese país: Hillary o Trump: “Ser o no Ser, ese es el dilema”, escribió en Hamlet, William Shakespeare (1564-1616) y ese dilema se jugará mañana.

33.6 millones de mexicanos viven en los Estados Unidos, es el grupo con mayor presencia en aquel país. Las fronteras entre México y los Estados Unidos comprenden 3 mil kilómetros de longitud, distancia que las convierte en los corredores de migración y comercio internacional más grande del mundo.

De los 33.6 millones de mexicanos que viven del otro lado del Rio Bravo, hay, aproximadamente, un millón 200 mil oaxaqueños que forman parte de ese enorme grupo étnico. Oaxaqueños que, hasta ahora, son ejemplo de organización laboral y social, tal y como lo demuestran las organizaciones hasta ahora formadas por ellos, como el “Frente Indígena Oaxaqueño Binacional” (FIOB), la “Coalición de Comunidades Indígenas Oaxaqueñas”, la “Organización Regional Oaxaqueña”, y la “Federación de Organizaciones y Comunidades Indígenas en California”.

Por las 160,857,872 millones de mujeres que viven en los Estados Unidos, y a las que Donald Trump ha ofendido, insultado, tratándolas como mero objeto sexual; por los 158,049,529 millones de hombres a los que el candidato republicano los considera como meros objetos de guerra y de trabajo industrial, a fin de conformar la grandeza de una América basada en la violencia de la guerra; por todas y cada una de las etnias emigrantes a ese país con objeto de poder tener un mejor y pacífico desarrollo de vida; por el millón 200 mil de mis paisanos oaxaqueños que son modelo de vida pacífica en el país que les ha dado lo que su propio estado les ha negado, principalmente educación, trabajo, dignidad y convivencia civilizada; por todo eso, exhorto a todos y cada uno de los mexicanos migrantes que han construido una nueva vida en Estados Unidos, a que no se la dejen arrebatar por un mesiánico a quien el poder del dinero ha enloquecido, hasta el punto de pretender gobernar al país más poderoso del orbe sin contar con la preparación para hacerlo.

“La presidencia de los Estados Unidos es cosa seria”, afirmó y con razón el presidente Barack Obama.

Con la fuerza atómica no se juega, más aun, cuando se puede tener acceso a ella presionando un código nuclear apoyado por los halcones de la guerra que siempre están dispuestos a utilizarlo; sobre todo, cuando la guerra es una de las principales bases de un imperio para continuar existiendo, dominando y esparciendo su poderío a condición de ser el más fuerte del planeta.

Sin embargo, el tener todo ese poder en manos de un demente, los días de la Tierra estarían contados. Así que, lo sensato es votar por la opción del menor riesgo y esa es Hillary Clinton, sin duda alguna, sin correr el peligro de la destrucción total. Hay que votar mañana, pues el destino y la seguridad de millones de personas estará en juego.

Off the record: Bateo de sacrificio del canciller, Claudia Ruiz Massieu, al asumir toda la culpa del dislate Trump en los Pinos. ¿A quién tratan de engañar? Si ni en México se encontraba cuando todo pasó.

Cuando un gobierno con todo su poderío no encuentra a un prófugo de la justicia es que no lo quiere encontrar, por varias razones: complicidad, información, compromisos, o pacto previo para protegerlo. ¿Cual le gusta?

Se nota el cambio en la Secretaria de Hacienda: José Antonio Meade proyecta confianza y capacidad.

Ricardo Anaya, bajo dos fuegos: el amigo y el adversario.