Errática Política Exterior

Algo no está funcionando en la Secretaria de Relaciones Exteriores. En breve tiempo se han cometido errores que, como nación, lamentamos. Todavía está fresco el escándalo internacional que se armó cuando Luis Videgaray, entonces Secretario de Hacienda, convenció al Presidente Peña, para que invitara a México a los candidatos, republicano y demócrata, a la presidencia de los Estados Unidos. De esa forma se quedaría bien con los dos y, por lo tanto, no se fallaría en el resultado de la contienda electoral. Gane quien gane se estaría vacunado; ¡cura en salud a la toluqueña! Pero la política no es fácil ni cándida, naif, dirían nuestros vecinos. La política es, por el contrario, una ciencia; madre de todas las ciencias que exige Virtù, Necessità y Fortuna. Solo así, teniendo dichos atributos es posible practicarla con éxito y obtener los resultados deseados; el resto es aventura y ocurrencia de un tecnócrata.

Donald Trump, oteó la falla política cometida por el Presidente Peña y Videgaray, y… la capitalizó. De inmediato se traslado a nuestro país se puso la piel de oveja y “Hasta la vista baby”. Se marchó a Phoenix, a despotricar de México.

Por su parte, ante el desatino cometido por el gobierno mexicano, el equipo demócrata de Clinton, no aceptó la invitación y contestó que en su momento se consideraría pues la campaña electoral era prioridad, es decir, ni antes ni después, sino a las 12 en punto, como debe de ser. No acelerarse, como reconoció, en reciente entrevista con Eshra Shabot, el Presidente Peña. Todavía fresca la imprudencia que lastimó a los mexicanos por absurda, porque no cabe un disparate de esas dimensiones en un gobierno moderno que cuenta con las herramientas necesarias para realizar correctamente el trabajo encomendado, una vez más la SRE se convirtió en pista de hielo y… a patinar con el consiguiente resbalón. Sucedió, que nuestro país tuvo que emitir su voto en la UNESCO, con sede en Paris, en un asunto geo-religioso entre musulmanes, cristianos y judíos. Imagínese la problemática, que milenaria, hasta el presente ha sido imposible pacificarla. Ni Obama pudo, diría Andrés Manuel. Y… ¡Zas! otra inconsecuencia se produjo en el área de relaciones exteriores. Andrés Roemer, conductor de televisión Azteca, director de la Ciudad de las Ideas en Puebla, se acomodó en San Francisco como Cónsul general de medio tiempo. Iba, venia, atendía sus asuntos, como chapulín de salto en salto. Logró escalar al cargo de embajador en la UNESCO. Paris bien vale un dislate. Y si, no tardó mucho tiempo en cometerlo. Según Miguel Ruiz Cabañas, subsecretario para asuntos multilaterales de la SRE, el Presidente Peña, ordenó que el voto de México en la UNESCO debía ser de abstención pero que debido a la falta de información por parte del embajador Roemer, se le instruyó para que votara a favor, es decir, en contra del judaísmo. Roemer se escandalizó y prefirió cumplir con su religión y no con la orden de la SRE; opto por abandonar el recinto. El subsecretario Ruiz Cabañas se hizo bolas declarando a los medios, el batidillo por doquier, al evidenciarse que la instrucción presidencial no se había cumplido y se habían, por el contrario, ejecutado tres instrucciones en el sentido del voto: la de Roemer, la de la SRE y, finalmente la del Presidente Peña. Obviamente, Roemer fue cesado fulminantemente por orden presidencial al no haber aprendido que “Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”. No se debe servir a dos amos al mismo tiempo y Roemer atendía a TV Azteca, a la Ciudad de las Ideas, a su religión, al gobierno mexicano y a la UNESCO. Los resultados de su multiactividad están a la vista y ahora es sujeto a investigación gubernamental al haber revelado a otros gobiernos datos exclusivamente de la competencia del gobierno mexicano, tal y como lo señalan los artículos 41, 42 y 43 de la Ley del Servicio Exterior de México.

Off the record: Solo un demente como Javier Duarte, pudo cometer tanta barbaridad. Faltan los socios que saquearon con él a Veracruz, entre ellos algunos ex gobernadores. Barcelona y Chiapas no están muy lejos. Si no se corrige la lucha por el poder y la candidatura de unidad para la presidencia de la República en el PAN, la división causará estragos y la pérdida de la batalla electoral. Ranchos, presas, y demás excesos cometidos por Cesar Duarte, el de Chihuahua, en espera de la ley. Otro enfermo de poder.

La batalla en Estados Unidos ya no es por la presidencia, Clinton será la vencedora. La lucha es por el Congreso. Arely Gómez a la Función Publica y Raúl Cervantes, senador a la PGR.

En los grandes asaltos cometidos por gobernadores en contra de sus estados ¿en donde andaban los legisladores? Ellos, senadores y diputados, también tienen responsabilidad por no vigilar y checar a los ejecutivos de sus respectivos estados, a los que etiquetaron recursos a diestra y siniestra; a menos que hayan sido cómplices recibiendo a cambio camionetas, boletos de avión, moches, negocios y demás prebendas que se acostumbran en los amasiatos entre poderes estatales.