La Lucha por el Poder

  • Joseph Stalin aseguraba que: “los que votan no deciden nada, los que cuentan los votos deciden todo”.

  • Durante décadas esta sentencia dictatorial fue una penosa realidad en la mayoría de los países del orbe; uno de ellos fue México. Incluso, y refiriéndose a los diferentes regímenes, pero con igual sistema electoral, Mario Vargas Llosa, el escritor nacido en el 28 de marzo de 1936 en Arequipa, Perú, y autor de “La ciudad de los Perros”, “La tía Julia y el Escribidor”, “Travesuras de una niña mala”, y muchas obras más; calificó al sistema político mexicano como “La dictadura perfecta”. Muy lejos, se encontraba nuestro país, después de la afirmación del escritor, de iniciar una democracia como la que hoy se empieza a vivir, a pesar de todo lo imperfecta que pueda parecer.

  • En efecto, los sufragios emitidos por el electorado el pasado 7 de junio han sido calificados por propios y extraños, como una valiosa experiencia democrática, a pesar de todos los augurios que presagiaban tormentas debido a las amenazas y chantajes de los grupos de poder y de interés contra el estado mexicano.

  • Varias e importantes lecciones nos han dejado las elecciones intermedias del 7 de junio pasado. La nación expresó, mediante un voto duro, que castigó y avisó a los partidos políticos, que las formas de gobernar actuales no son las indicadas, y mucho menos la aplicación de las responsabilidades que el electorado, mediante el voto, les confió.

  • Los resultados reflejan, por ejemplo, que en la Capital del país, los delegados y diputados, principalmente del PRD, que por 18 años fueron dueños absolutos del poder, no son ya los dirigentes gubernamentales que los habitantes desean. La corrupción a flor de las vías públicas son exhibidas con todo descaro, policías y ladrones las practican sin la menor vergüenza.

  • La Ciudad ha estado siendo abusada por autoridades y cómplices de todo tipo que van desde los permisionarios de las líneas de autobuses y taxistas que hacen base donde les pega la gana, comerciantes ambulantes sin control que se instalan en todas partes, fritangueras que enferman a los consumidores al no tener ningún control sanitario por parte de las autoridades de salud pública de la CDMX, además de la grave contaminación que con la quema de toda clase de combustibles se produce.

  • Las calles y avenidas están llenas de baches dañando a todo vehículo de motor que transita por las calles y avenidas de la gran ciudad. El cinismo de las autoridades delegacionales del PRD y del PAN, que todavía gobiernan, llegó al colmo, pues, a pocos días antes del 7 de junio, día del sufragio, desplegaron decenas de brigadas de limpieza por toda la ciudad limpiando, barriendo y arreglando camellones y jardineras; al día siguiente desaparecieron, la basura volvió a su lugar: las calles.

  • Cansados de pillos disfrazados de gobernantes y diputados a la Asamblea de Representantes, los habitantes de la Ciudad de México decidieron optar por una tercera vía; no más PRD y PAN; Morena fue la opción y el electorado de la Cuauhtémoc, Azcapotzalco, Tlahuac, Tlalpan y Xochimilco, decidieron confiarle su voto y con el triunfo, los gobiernos de 5 delegaciones, más la mayoría en la Cámara de Representantes del Distrito Federal.

  • Lo anterior, en cuanto a la Ciudad de México se refiere, pero lo ocurrido en Nuevo León, Jalisco y Guerrero, habla claramente de la derrota contundente de los partidos que abusaron del poder, que se corrompieron a niveles increíbles como lo es el PRD, el PAN y el PRI. Los candidatos independientes demostraron que no son necesarios los partidos cuando no cumplen con su cometido.

  • Mostraron también, que las carretadas de dinero que dilapidan los partidos políticos en basura electoral, asesores, moches, y demás corrupción, tampoco son necesarios. Con poco dinero se hizo la campaña triunfadora de Enrique Alfaro de Movimiento Ciudadano dando fin al bipartidismo PRI-PAN en esa entidad.

  • Igualmente fue el caso del joven Kumamoto quien ganó una diputación al congreso de Jalisco, haciendo campaña electoral con 18 mil pesos. Como resultado de su esfuerzo, Kumamoto declaró que: “Fué una candidatura que se hizo a través de movimientos sociales; por la indignación que hay hacia la política institucionalizada de los partidos que no han funcionado en forma correcta y honesta”.

  • Es un hecho que en los estados en los que el electorado decidió hacer cambios de sus representantes populares, han marcado un hito en el sistema partidista de nuestro país, quedando en entredicho su validez y vigencia si tomamos en cuenta que los partidos políticos se repartieron 5,356 millones de pesos para renovar la Cámara de Diputados, cientos de cargos locales y 9 gubernaturas; costo muy alto para una nación que, hasta ahora, se ha visto muy poco beneficiada por la gestión de los gobernantes provenientes de los partidos políticos actuales; la pobreza, por ejemplo, continua su camino ascendente, el desempleo lo mismo, las oportunidades de trabajo para las nuevas generaciones brillan por su ausencia, la corrupción y el enriquecimiento ilícito y los conflictos de intereses de la cúpula presidencial, son indicadores de que la situación nacional no puede ni debe continuar como hasta ahora.

  • Vale la pena preguntarnos: ¿Es momento de cambiar el sistema de partidos políticos actual y continuar enriqueciéndolos con dineros de la nación?

  • Las pasadas elecciones intermedias nos han dejado experiencias que nos deben hacer reflexionar en las próximas elecciones federales del 2018 en las que se elegirán, principalmente, los poderes ejecutivo y legislativo. México decidirá para esas fechas, quien deberá ser el próximo Presidente de la República. Tendrá el poder del sufragio para decidir entre candidatos de los partidos o candidatos independientes con trayectorias limpias que convenzan al electorado, como ocurrió en los estados en los que el bipartidismo pasó al retiro en las pasadas elecciones intermedias.

  • Por todo lo anterior, y por lo que ha sucedido en las elecciones del 7 de junio pasado, nos quedamos con aquella afirmación de José Ortega y Gasset cuando escribió en su obra cumbre “La Rebelión de las Masas”: “La salud de las democracias depende de un mísero detalle técnico, el mecanismo electoral”.