La Patria Endeudada

Decía el maestro Pagés Llergo, con justa razón, que el periodismo consiste en sacar la mano por la ventana, cada mañana, para después preguntarle a la patria: “¿Cómo te sientes hoy?

Es entonces, en este orden de ideas, que quisiéramos intentar, aquí, en una serie, una puntual revisión a los temas que más preocupan a Juan Pueblo, así como al grueso de nuestros lectores. ¿Cómo te sientes México?

México nos diría, por principio de cuentas, que ahora mismo tiene una deuda neta total por el orden de los 5 mil 222 billones de pesos, débito que, según se sabe, es el más alto más de su historia. De esta suma, 3 mil 634 billones de pesos corresponden a deuda interna; la deuda externa importa 1 mil 588 billones de pesos, según se documenta con los últimos datos disponibles.

Durante la gestión del presidente Peña nuestro sector público se ha endeudado a un ritmo de 1 mil 675 millones de pesos diarios. Actualmente, cada mexicano debe 3 mil 524 pesos, México tiene una población estimada en 119 millones de almas.

Durante su sexenio, Calderón aumentó la deuda interna del país en 210.1%. La deuda externa subió 202.2% con una inflación por el orden del 28.5%.

Conviene mencionar que las diez entidades más endeudadas del país son el Distrito Federal, Nuevo León, Estado de México, Veracruz, Coahuila, Chihuahua, Jalisco, Chiapas, Michoacán y Sonora.

En múltiples áreas de la administración pública prevalece aún el mito de que a mayor endeudamiento más obra. Coahuila es el caso más dramático cuando de rebatir este aserto se trata. Recientemente, su deuda subió 1,432%; su gasto en obras apenas alcanzó el 3.54%. Actualmente, Coahuila destina sólo $10.99 por cada 100 pesos de deuda; Jalisco destina $2.52 por cada $100 pesos de deuda y Nuevo León $2.91 por cada 100 pesos.

Algunos observadores, han advertido que el servicio de esta deuda aumenta paulatinamente: ahora mismo importa 2.2% del PIB. Y afirman, con ánimos de comparar, que financiar al Gobierno Mexicano nos cuesta 2% del Producto Interno. La deuda –aseguran– se ha situado en un 30.4% del PIB y desde 2010 ya rebasa la expansión de este parámetro. En contraste –concluyen– los ingresos presupuestarios para 2015 equivalen a sólo un 21.9% del Producto Interno Bruto.

En múltiples países desarrollados las bajas tasas han permitido que el servicio de sus deudas no sea oneroso. Una variante en estas cifras tendría resultados imprevisibles en México, pues el alza de un solo punto a la tasa que paga la deuda neta total –5 mil 222 billones de pesos– le costaría al país 52.2 mdp al año.

Cartens habló otra vez. Ya no es el tiempo de los “catarritos”. Ahora mismo, la economía mexicana se ha desacelerado de nuevo. En consecuencia, recientemente, el Banco de México ajustó nuevamente nuestra previsión de crecimiento entre 2 y 3 por ciento del PIB. No sería ocioso predecir que de continuar el comportamiento de la deuda neta total del país durante los años 2013 y 2014, la deuda se habrá duplicado para 2020, lo cual implica, desde ya, el riesgo de una difícil crisis transexenal. Las monedas están ahora mismo en el aire. Ya todo es cosa de esperar a ver como caen al suelo; a ver qué suerte nos espera…