Crisis Migratoria en el Mediterraneo

Las migraciones humanas son tan antiguas como la edad misma de nuestro planeta. Migrar, moverse de un lado a otro, la curiosidad por descubrir que hay mas allá de lo que alcanzan a ver nuestros ojos, siempre nos ha acompañado, está en nosotros, está en nuestra naturaleza. De esa forma, migrando, se fueron construyendo los lugares para que los seres humanos pudieran habitar. Nacieron las plazas, las villas, las ciudades amuralladas, los países, los continentes, los bloques económicos, las alianzas, los sistemas políticos y económicos, y las esferas de influencia continentales.

Hoy, la propia naturaleza humana nos ha llevado a viajar fuera de nuestro planeta, hacia otros mundos, a la Luna, a Marte, enviando sondas a Saturno. Buscando siempre los espacios que nos permitan continuar viviendo cada vez mejor, porque los espacios se van reduciendo cada vez más, los recursos naturales como el agua se van agotando; la comida no alcanza para las grandes masas de la población que habitan el planeta, el trabajo cada vez más se asemeja a un sueño que existió en tiempos mejores, cuando éramos menos; cuando había lugares en las escuelas.

Hace unos años, las alarmas se prendieron cuando las condiciones de empleo de la mano de obra, de la circulación de mercancías y capitales, y la debilitación “de la potencia productiva de Europa» llevaba aparejado el estancamiento del comercio mundial, un trastrueque de sus relaciones con el resto del mundo y una “casi total desintegración de su economía” (La época Contemporánea. Historia general de las Civilizaciones, P.63).

Con esta desorganización de la economía mundial se produjo lo que Maurice Crouzet, Inspector General de Instrucción Pública de Francia en 1961, llamo “El Problema de los Hombres”, lo mismo que en nuestros días conocemos como “Migración Ilegal”. “El Problema de los Hombres” se produjo debido a “La Erupción Demográfica”, y es que, gracias al avance de las ciencias, las enfermedades se pudieron ir curando y solucionando. De manera que se empezaron a morir menos seres humanos; las epidemias y las pandemias se fueron controlando gracias a las nuevas medicinas. De tal suerte que la mortalidad disminuyo, por ejemplo, en 1913 a 1928 la población europea aumento 36 millones de habitantes pasando de los 498 a los 534 millones de personas, en tanto que en los Estados Unidos pasaron de los 92 millones a los 120 millones.

Crouzet señala en su libro de 943 páginas y que pesa como ladrillo, que antes de 1914, parte importante del excedente anual emigraba. Más de 2 millones de europeos dejaron sus lugares de origen para irse a trabajar a otros países europeos o al Continente Americano.

La crisis migratoria se agudizo para 1918, debido a que gran parte de la población europea se encontraba errante buscando un hogar y un trabajo, pero, sobre todo, alimentos. (p.63. Titulo 1V). Los migrantes rusos se extendieron por toda Europa y por el Extremo Oriente a causa de dos situaciones: La revolución Bolchevique y La Guerra Civil. Kulischer nos da un número aproximado: 1,750,000 de los que solo 138 mil regresaron a casa.

Alemania da un dato importante de 700 mil refugiados de Polonia, 25 mil de los Países Bajos, 120 mil de Alsacia y Lorena y los alemanes de las colonias de ultramar. No ignoremos los movimientos migratorios, igualmente importantes en Hungría, que recibió a 400 mil magiares de Transilvania, Yugoslavia y Checoeslovaquia, y en Bulgaria en donde arribaron 200 mil emigrantes de Tracia, MacedoniaDobruja y Turquía, países en los que los movimientos migratorios han sido más importantes.

Esta crisis migratoria que se inició en 1918, trajo consigo reacciones tendientes a frenar este desborde poblacional ya que para ese mismo año, el ingreso de inmigrantes a los Estados Unidos superaba los 800 mil individuos procedentes de Europa, por lo que la tendencia a restringir el ingreso fue apoyado por los nacionalismos exasperados, la actitud de los germano-americanos, el desprecio racista por las masas incultas del este de Europa, el deseo de mantener la preponderancia anglosajona, y el miedo a las influencias bolcheviques como la crisis económica de 1921 que fijo un 3% de los extranjeros de cada nacionalidad que vivían en los Estados Unidos.

Que basten estos números, pues hay todavía muchísimos datos al respecto, para darnos cuenta que el fenómeno inmigrante es cíclico, depende de varios factores, principalmente el económico para que vuelva a brotar allí, en donde falta el alimento, el trabajo, la educación, y todo aquello que el ser humano necesita para seguir siendo eso, humano.

Los países centroamericanos, México y las masas del Cono Sur, han sido países que viven las expulsiones de sus habitantes debido a esas causas. Los dramas de los inmigrantes montados en los lomos de “La bestia”, son paradigmas que arrugan el alma cada día, y que “Las Patronas” alivian con una bolsa de alimento que arrojan al paso angustioso del tren mortal.

Ese drama migratorio se repite hoy en las aguas del Mediterráneo, en donde murieron más de 900 personas procedentes de África, y solo 24 fueron rescatadas por la Guardia Costera italiana. Cifra que se agrega a la de 1200 muertos en los últimos diez días y record a lo largo del 2014, año en que los naufragios más importantes se produjeron en el llamado Canal de Sicilia, lugar situado entre Túnez, Libia, Sicilia y Malta, y que ahora es llamado “El Canal de la Muerte”.

Según datos proporcionados por la OIM (Organización Internacional para las Migraciones), la frontera europea ha sido la más letal del planeta, 65% de los migrantes muertos durante 2014, murieron en aguas del Mediterráneo; y haciendo un comparativo hay una cifra espeluznante: entre el 1 de enero del 2015 y el 19 de abril, 1600 migrantes murieron en el Mediterráneo contra 41 en la frontera entre México y Estados Unidos.

Sintetizando, durante este año del 2015, un inmigrante muere cada dos horas en el Mediterráneo, y desde el año 2000, más de 20 mil personas murieron tratando de llegar a Europa, principalmente por esta vía, El Mediterráneo.

Estos dramas en la que el hambre es la característica principal, me recuerdan una cruda anécdota ocurrida en la cocina de la casa de Golda Meir.

Siendo Primer Ministro de Israel y reunida con su par, Margaret Thatcher que lo era de la Gran Bretaña, y con el Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan estaban «Cocinando» el futuro del mundo, dando paso al liberalismo económico y por consecuencia a la globalización; ante ese panorama descrito por sus pares, Golda Meir preguntó: «¿Y que sucederá con los pobres de todo el mundo?» La respuesta de la dama de Hierro, fría como el metal fué:Pues, Morirán.”

A su regreso a Los Estados Unidos, Ronald Reagan fue entrevistado por los periodistas: ¿Cómo le fue en Israel, señor Presidente? Preguntó una reportera. «De maravilla» contestó Ronald Reagan, «en la cocina de la casa de Golda Meir se cocinan las mejores recetas«, fue la respuesta del Presidente.

Ellos tuvieron razón, los pobres del mundo se están muriendo de hambre.

One comment

  1. Todo esto es cierto, pero hay además un factor muy importante: la integración. Los latinos que emigran a USA no significan para ese mercado sino mano de obra y consumidores. En Europa por desgracia a las posibles ventajas se le opone una terrible amenaza, el islam, que es ahora amenaza para Europa, pero lo será después para el resto de los países de occidente.

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