Los Migrantes y «Las Patronas»

La “Bestia” ha iniciado su dramático recorrido desde Ixtepec, Oaxaca, lugar familiar que me es propio. En su lomo viajan cientos de migrantes tratando de llegar a la frontera norte de México, varios mueren en su intento. Aun así, el hambre, las necesidades todas, los impulsan hacia esa aventura muchas veces fatal.
Viajan a merced de lo inesperado, cualquiera abusa de ellos, sean las autoridades, o los malos que han encontrado una veta en cada uno de ellos, quitándoles el poco dinero que llevan consigo para pagar al “pollero” una vez que el “milagro” se haga, es decir, llegar a la frontera.
No siempre se llega, hay descarrilamientos continuos, caídas que causan mutilaciones o perdida de la vida, heridas que duelen en lo más profundo del ser y que se quedan abiertas para siempre. Hoy en el 20 aniversario de la creación de un grupo de mujeres veracruzanas ejemplares, nos unimos a ellas en reconocimiento a su labor. Me refiero a “las Patronas”, ellas son parte de la historia del movimiento migratorio en México.
Los migrantes, decíamos, han logrado que su miseria conmueva consciencias a lo largo de ese viacrucis interminable. Mencionábamos al inicio que desde hace 20 años existe un grupo de mujeres (14 fue el número inicial), conocido como “Las Patronas“ en el estado de Veracruz. Realizan una labor, de verdad, loable en beneficio de los migrantes mexicanos y centroamericanos que casi a diario, viajan sobre ese peligroso lomo de la “Bestia “ hacia el norte, cruzando todo el territorio mexicano.
Las Patronas”, las catorce, habitan en un pueblo llamado La Patrona, el cual está situado en la Ciudad de Córdoba, Veracruz. Una a una se han ido agrupando para conseguir alimentos que en el mercado de la localidad han sido desechados: verduras, arroz, frijol, agua y todo aquello que puede aliviar el hambre de los que decidieron exponer sus vidas en aras de vivir mejor.
Ellas, a diario cocinan los alimentos que aliviarán el hambre de los que han sido expulsados por la desigualdad social, que permanece tan activa como antes, como la de todos los tiempos; que no disminuye, pero que aumenta día tras día. Desigualdad social que lleva consigo nuevas distribuciones de la población mundial entre los diversos sectores de la actividad y una progresiva transformación de la estructura social.
Le mecanización del campo y la globalización de la economía han provocado, desde hace tiempo, un voluminoso éxodo rural que se precipita tanto en los países industrializados como en los países de economía de lento crecimiento: La Europa Oriental, parte de Asia y América Latina y África, son paradigmas que en el presente, sacuden con tremendo impacto, las estructuras sociales y políticas de cada uno de estos continentes que conforman el marco global.
Aquí, en América, las migraciones humanas han salido ya del control de los gobiernos, el desbordamiento es cada vez más amenazante, y lo peor es que no se ven soluciones viables que frenen la descomposición social.
Es por ello que este ejemplar y humilde grupo de mujeres conocido como “las Patronas”, aparece como un oasis en medio de ese desierto en el cual la calidad humana y la solidaridad han ido desapareciendo.
Cada día, “Las Patronas” llenan bolsas de plástico con arroz y frijoles, y que al paso de la “Bestia” arrojan a los migrantes. En su sonrisa, después de haber cumplido con la tarea, se retrata la satisfacción de haber realizado un acto de enorme nobleza: dar de comer al miserable, a esos que no tienen nada, solo su miseria.
No siempre hay satisfacción, hay momento de tristeza, de frustración, como cuando no pueden, por la velocidad del tren, entregar las bolsas de comida preparada la noche anterior. No obstante, para “las Patronas” mañana será otro día, “mañana las entregaremos todas”.
Quisimos homenajear y no dejar de reconocer a estos ángeles llamadas “Las Patronas”, ahora que cumplen 20 años de haberse reunido para ayudar a aquellos que no tienen nada, solo hambre. Saludos a todas ellas.