Las Tres verdades que dolieron

Vaya que dolieron las declaraciones, opiniones o puntos de vista de tres personajes públicos: El Papa Francisco, el ex presidente de México, Vicente Fox, y el premiado, por tercera ocasión con el Oscar de la Academia de Ciencias y Artes cinematográficas de Hollywood, Alejandro González Iñarritu.

Vayamos primero con Alejandro González Iñarritu: estatuilla en mano, sin más ni más, tomo el micrófono y ahí les voy:

«Quiero dedicarle este premio a mis compatriotas en México, ruego para que podamos encontrar y tener el gobierno que nos merecemos, a la generación de inmigrantes que están viviendo en este país, para que puedan ser tratados con el mismo respeto y dignidad que la gente que llegó antes. México tiene talento y esta noche ha quedado demostrado.»

Como si no hubiera sido suficiente, al día siguiente, Carmen Aristegui lo entrevistó y Alejandro puestísimo, continuo diciendo: “Las cosas deben cambiar de una vez y para siempre en México. Un gobierno debe servir a la sociedad, no utilizarla. Si hubiera justicia los primeros que irían a la cárcel serian los que cometen los delitos.” El nivel de insatisfacción, injusticia, corrupción e impunidad ha llegado a niveles insoportables,” dijo el galardonado director de cine a la comentarista de MVS, Carmen Aristegui.

La respuesta por parte del partidazo a lo declarado por González Iñarritu no se hizo esperar: “Estamos construyendo un mejor gobierno”. Y, claro, la paliza a este comentario por parte de los twitteros fue de antología, calificándolo de cínico y de poca vergüenza.

Por su parte, el ex presidente Vicente Fox abrió la boca a su estilo, -ya saben cómo es él- afirmó:

“El presidente, Enrique Peña Nieto, esta en jaque por los escándalos que empañan su administración, como la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Guerrero, el asunto de las casas, y todo lo que está sucediendo, por lo que solo le falta el mate.”

Dos días después, corrigió diciendo que Enrique Peña Nieto ya había salido del jaque-mate. Sin embargo, el guadañazo ya se había asestado.

Y, lo que faltaba. El Papa Francisco, al través de su correo electrónico personal no oficial, le comentó a su amigo Gustavo Vera, quien vive en Argentina y trabaja en la Organización No Gubernamental Alameda, fundación en la que también trabajaba Jorge Mario Bergoglio, antes de haber sido ungido Sumo Pontífice:

“Pido mucho para que Dios te proteja a vos y a los alamadenses. Ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización en Argentina. He platicado con varios obispos mexicanos y me han comentado que la cosa está de terror.”

De inmediato, la cancillería mexicana en voz de su titular, José Antonio Meade, salió al paso del comentario epistolar del Papa Francisco, diciendo que: “estamos muy tristes y preocupados.” Al mismo tiempo, el nuncio acreditado en México, Christopher Pierre fue convocado a una entrevista con el subsecretario, Carlos de Icaza, a fin de “ver como arreglaban el entuerto.”

Por su parte, el subsecretario para las relaciones de los estados con la Santa Sede, Antoine Camilleri, considero que el termino mexicanización, de ninguna manera tendría una intención estigmatizante hacia el pueblo de México. La expresión del Pontífice, “menos aun, podría considerarse una opinión política en detrimento de una nación que viene realizando un esfuerzo serio para erradicar la violencia y las causas sociales que la originan.”

Estas expresiones de tres personajes públicos, han causado revuelo y “desgarre de vestiduras” en los medios oficiales. No así, por cierto, las declaraciones hechas por el halcón y experto en tranzas de bienes raíces Donald Trump en contra de México, los mexicanos y Alejandro González Iñarritu. Declaraciones que encierran odio, rencor, envidia, discriminación y maldad. No obstante, nadie le ha respondido. ¿Extraño, no?, ya que el tipo tiene una cola bastante larga.

Volviendo a las que sí han causado comezón al gobierno mexicano y al partidazo; creo que las opiniones papales a su amigo Gustavo Vera, son las preocupaciones de cualquier ser humano que está enterado de los sucesos de un país al cual ha sido oficialmente invitado y que, además, es uno con mas católicos en el mundo. El comentario no fue oficial, y ya está. Mucho ruido y pocas nueces. Con el vaticano no hay bronca, con el papa tampoco, pero debe preocupar lo que el ser humano Jorge Mario Bergoglio piensa.

En cuanto a Vicente Fox, pues ya sabemos que es un manojo de mañas, muy a la ranchera, pero mete la daga y luego la saca y pone la curita. Se muestra: ¡aquí estoy! vigente y opinador.

Lo que debe analizarse con detalle por parte de un gobierno tan vapuleado como el nuestro, son las opiniones vertidas , que parecen ya olvidadas, de los medios de comunicación de gran impacto como The Economist y Washington Post, comentarios que llevaban mucha carga económica y política, y que por supuesto han causado efectos que ahora estamos padeciendo.

De manera que no hay que lamentarse en exceso, tampoco estar triste como dice el canciller Meade. Esto es de “machos”, diría Fox, y lo único que lo arregla es no hacer nada de lo que ahora muchos se lamentan y se la mientan.

El Papa y el gobierno mexicano ya arreglaron diferendos, seguramente se aprovecharan los sucesos para comprometer más su visita a México, y finalmente, todos contentos.

Las expresiones ahí quedan como testimonio de lo que hay que corregir ya, pues el tiempo está pasando rápidamente y las cosas no se arreglan y si empeoran.