Como hoja de papel

En el librero encontré un interesante libro acerca de Oaxaca, la tierra que me vio nacer y de donde vengo. Recuerdo que en algún blog hice referencia a mis raíces, a mi vida y a mis experiencias que como anécdotas me pertenecen. Hojeando el libro, el cual es una valiosa compilación de Margarita Dalton, me atrajo, precisamente, una anécdota que ahora enriquece más el conocimiento de Oaxaca que guardo con especial orgullo, y que dice así:

“Hace muchos años le preguntaron a un personaje famoso ¿cómo era Oaxaca?, y cuentan que este señor arrugo una hoja de papel, la tendió sobre la mesa y dijo: “Asi es Oaxaca”.

El ejemplo es exactamente lo que en lo físico, en la geografía del estado, afirmó ese señor, que sin conocerlo siquiera, lo admiró por la precisión del ejemplo; pero volvamos a esa geografía tan atrayente, tan difícil como atractiva y maravillosa. En efecto, el estado tiene como característica principal el ser montañoso, con pocos valles y terrenos planos, diversos climas; fauna muy variada, diferentes grupos étnicos (16 grupos etnolingüisticos) que hacen el que Oaxaca sea un verdadero arcoíris, en todos los sentidos.

Hay un dato muy interesante el cual se ha puesto a debate en múltiples ocasiones, y que por su importancia hay que tenerlo en cuenta siempre. Se trata de que cuando se habla de Oaxaca, tradicionalmente, se refieren a siete regiones, incluso lo hemos leído infinidad de ocasiones, en la publicidad turística del estado cuando, por ejemplo, son los tiempos de la Guelaguetza y sus siete regiones, por lo que es importante señalar el que no son siete zonas geográficas.

La región mixteca, por ejemplo, al clasificarla únicamente se tomo en cuenta solo un elemento: la lengua y sus habitantes. La humedad, la altitud, el clima, la vegetación, los vientos, etc., fueron dejados de lado. Es por ello, que la Mixteca debe considerarse como una región étnica y no geográfica, ya que por un lado es rica y productiva y por otro es una zona altamente erosionada y pobre.

Hay más ejemplos de esto, pero que baste el mencionado, a fin de ir conociendo más del estado, que por momentos es fabuloso y en otros convulso; sacudido por pasiones que lo estrangulan y no le permiten desarrollarse más; así como su geografía de la que los especialistas coinciden en que la regionalización de Oaxaca puede entenderse como ocho regiones geográficas, como son los Valles Centrales, la Cañada, la Mixteca, la Sierra Sur, la Sierra Norte, el Istmo, la Costa y la Cuenca del Papaloapan.

Contrastan en todos sentidos, su historia y sus gobernantes así lo demuestran. Tal vez por eso, Oaxaca sea apasionante; con historia llena de riqueza anecdótica; de política que no explica porque siendo un estado que ha dado a México dos presidentes tan impactantes y tan poderosos como Porfirio Díaz y Benito Juárez, siga siendo uno de los estados más pobres del país. En este sentido, hay también muchos elementos que lo pueden y deben explicar, y es por ello, que la temática que comparto con ustedes que me favorecen leyendo acerca de mi estado, seguirá siendo Oaxaca, el anecdotario es muy rico y basto.

Estoy seguro que habrá datos que les interesarán pues Oaxaca no solo es toma de carreteras, cierre de escuelas, ocupación de plazas públicas que afectan toda actividad productiva, o gobernantes que han visto en Oaxaca un botín que contiene mucha riqueza a disposición del más fuerte.

Oaxaca es más, mucho más que eso. Oaxaca es barro negro y también es barro verde, tejidos maravillosos, Mezcal, cultura diaria en sus calles y plazas, arquitectura única, tasajo y cecina que deleita a propios y extraños, es pintura y escultura, es poesía y canto; es chocolate y pan de yema, es zapoteco que como melodía endulza los sentidos; es Santo Domingo, es Juchitán, es Tehuantepec y Salina cruz.

Oaxaca es la Guelaguetza.