De volada Con Toledo

Casualidades de la vida, y como continuación de la semana pasada, pero sin querer abrumarlos mucho con el tema; déjenme que les cuente, aunque sea “de volada”, los más recientes hechos del Maestro Toledo, de ese chamaco al que nunca le entraba la secundaria: antes que estudiar prefería pintarrajear las paredes que poco a poco se agotaban. Permítanme contarles, aquí, lo último que supe, esta mañana, acerca de ese viejo lindo e impermeable a la vanidad. Mírenlo en la primera plana de Reforma –el rostro prieto, la barba blanca, y la ropita sencilla de todos los días- como dándonos una lección de humildad.
El Viejo siente que ya se va. Y lo dice muerto de risa, con una cerveza en la mano: “Tengo 75 años. En mi familia no hay longevos. Entonces, hay que ir preparándolo todo”. Toledo ha donado todo: “sí, todo por un peso; y no es deducible de impuestos. Este peso es efectivo y me lo voy a gastar solito…
La palabra todo significa, en este caso, la paciente labor cultural realizada a solas, durante toda su vida: El Centro de las Artes de San Agustín, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, el Taller de Arte y Papel, la Editorial Calamus, y el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. Y cuando decimos todo, significa, también, nombre de las instituciones, edificios, colecciones de arte, pinturas, grabados, esculturas… Todo..!
Cuentan los leñadores que los palos de Olinalá, responden con perfume cuando los hieren con las hachas. ¿Este Toledo es el mismo que la Secretaría de Hacienda quiso golpear hará unos días? De ser así, también les ha respondido con perfume, como los palos de Olinalá.