Sistema de Emergencia 9-1-1: Puntos importantes.

Hay muchas formas de llevar a cabo un Sistema 9-1-1. Diferentes tecnologías ofrecen diferentes soluciones, y un mundo de opciones sobre como resolver esta necesidad, sin embargo, fuera de todo eso, hay puntos importantes a considerar:

Fondos para su Funcionamiento.

Todo tiene un costo: Lineas telefónicas, llamadas telefónicas, interconexión con centros de despacho, personal administrativo, personal operativo, equipo de computo, servidores, teléfonos, sillas, escritorios, software y sus licencias y actualizaciones, equipo de respuesta, capacitación, conmutadores, … y alguien tiene que pagarlo, sea el Gobierno (con los recursos que obtiene a través de los impuestos) o los usuarios directamente (a través de un cobro mensual en su cuenta de telefonía fija o celular).

En Estados Unidos, el funcionamiento del sistema 9-1-1 se paga a través de una tarifa impuesta a nivel estatal a los servicios telefónicos de linea fija o celular. El costo varia de un estado a otro, con rangos de los $0.25 a $3.00 dólares mensuales. Es decir, los usuarios pagan por el servicio. Durante el servicio que dio el Fideicomiso 080 de la Ciudad de México, se cobraba aproximadamente $10.00 y $20.00 pesos a las lineas fijas residencial y comercial, respectivamente.

Entonces, ¿cobrar al usuario o «fondear» el proyecto vía el Presupuesto de Egresos de la Federación? ¿Cuales son los pros y contras?

  • Si lo paga el Gobierno, este debe estar consciente de cubrir todas las necesidades que un sistema de esta índole tiene. Además, se tiene que planear el crecimiento del sistema, no podemos esperar cubrir a más del 90% de la población en 4 años, quien lo diga está mintiendo o está loco; y este crecimiento esta ligado al Presupuesto necesariamente. Lo más probable es que no sea un sistema integral como el que estamos platicando. A veces, el Gobierno tiene la tendencia de hacer las cosas «al mínimo«, y convertir lo que alguna vez fue un «tiro al aire» en un «elefante blanco«. Además, en el mediano y largo plazo, si Legisladores o Gobierno no entienden la necesidad del sistema, se puede caer en reducción de presupuesto; cuando lo que se necesita en este tipo de sistemas es que el presupuesto aumente, para que se cubra más población, se actualicen sistemas, modernizar unidades de respuesta, renovar protocolos acción, etc. Reducción de presupuesto significa que el sistema quedará obsoleto en el mediano y largo plazo, habrá reducción de personal, etc.
  • Si lo pagan los usuarios,  el cobro va ligado al crecimiento del sistema; pagan los usuarios que están cubiertos y no los que aún no lo están. También, el sistema y su servicio son autosuficientes, y no dependientes del presupuesto. En áreas donde la delincuencia es mayor, el cobro del servicio puede ser mayor, ya que se requiere más personal para atender las llamadas; contrario a lo que sucedería en áreas donde el indice delictivo es menor. Mayor atractivo para vivir en zonas de menor riesgo; incentivo a que vecinos se organicen y tomen acciones para reducir el indice delictivo en su zona; etc. Si los usuarios lo pagan, es más fácil cobrar multas por el mal uso del sistema; ya se haría un cobro (mínimo) mensual por la tarifa del servicio, simplemente se daría la orden al proveedor de telefonía de cobrar una multa; si no pagas la multa, no hay linea telefónica, y entonces no hay servicio del sistema. Puede ser mixto en un principio, que Gobierno pague la inversión inicial en tecnología, conforme vaya creciendo el sistema, y los usuarios paguen el mantenimiento del servicio; de esta forma, la inversión inicial no se cobra diferida mes con mes a los usuarios.

Multas por mal uso.

Por citar un par de ejemplos, en California, llamar al 9-1-1 para molestar a otra persona (digamos, llamar al 9-1-1 y decir que la propiedad del vecino se esta quemando, y que lleguen los bomberos con todo su aparato a esa casa) puede llevar a una multa de hasta $1,000 dólares, 6 meses en carcel o los dos. También, llamadas repetidas sin razón de una emergencia pueden llevar a multas de $200 dólares por llamada.

Mientras tanto, en México, cuando estaba en servicio el Fideicomiso 080 se recibían 16,000 llamadas a diario, de las cuales menos de 500 eran emergencias reales. Estamos hablando de un 3% de llamadas que no eran marcaciones por error, falsas alarmas e inclusive bromas. Esto cambiaría enormemente en el momento en que se implementaran multas por mal uso del sistema; de la misma forma que los automovilistas reducen la velocidad al pasar las cámaras de velocidad.

Ligado al punto anterior (Fondos para el Funcionamiento), ¿como se pueden aplicar multas por mal uso si lo paga el Gobierno? Si el usuario paga el servicio, es del usuario; si el Gobierno paga el servicio, es de todos, y por ende, de nadie.

Personal y Equipo de Respuesta.

Al final del dia, el Sistema 9-1-1 es un sistema integral, que disminuye tiempos de respuesta para atender una emergencia. ¿Como disminuye los tiempos? Facilitando un número telefónico único, corto, fácil de recordar y de marcar para todo tipo de emergencias; también, proporcionando un solo canal de comunicación entre el usuario y todos los centros de despacho que pueden atender su emergencia. Entonces, ¿quien atiende la emergencia? Las unidades de respuesta: Los policías, los paramédicos y los bomberos.

Podemos hacer un sistema como el que les platico aquí, o incluso uno mejor; sin embargo, se requiere que tanto los centros de despacho y sus unidades de respuesta estén, no solo funcionales, sino con tecnología de punta. De nada sirve mandar una ambulancia si esta no esta equipada correctamente; o patrullas de policía obsoletas. En su momento, el Fideicomiso 080 donó al Gobierno del Distrito Federal 100 Patrullas; se entregaron en el Zócalo de la Ciudad de México. Es importante mantener constantemente la actualización del equipo de respuesta.

De igual importancia, es el personal que labora en toda la cadena del Sistema 9-1-1 y los centro de despacho; desde la operadora de no emergencia, hasta el personal en las unidades de respuesta. Podemos tener toda la tecnología de punta que el mundo podría envidiar, pero si el personal no está capacitado o es descuidado por el Gobierno (malos horarios de trabajo, baja paga, pocos beneficios) vamos a tener una respuesta poco exitosa en una emergencia.

En lo personal, quisiera que en caso de una emergencia médica, el paramédico que me atiende, en una situación de estrés, este completamente capacitado, bien descansado y enfocado en su trabajo y no pensando en otro tipo de problemas. También, quisiera que el equipo con el que soy atendido a su llegada fuera de primera calidad, y que la ambulancia en la soy trasladado al Hospital más cercano sea, en si mismo, un Hospital completo sobre ruedas. Creo estos son tan solo un ejemplo de los requerimientos mínimos que debe tener el personal que labora, no solo en el Sistema 9-1-1 sino también en los centros de despacho y las unidades de respuesta; así como el equipo que este personal utiliza para llevar a cabo sus tareas. ¿Qué recomiendo?

  • Unidades de respuesta de ultima generación, y que sean renovadas:
    • Patrullas cada 3.5 años.
    • Patrullas de tránsito cada 5 años.
    • Ambulancias cada 5 años.
    • Camión de bomberos cada 15 años.
  • Equipo (de comunicación, de trabajo) de última generación, también siendo renovado cada 5 años.
  • 3 turnos de trabajo de 8 horas, para operadoras y personal de campo.
  • Buenos sueldos.

Áreas Metropolitanas.

El país tiene 59 áreas metropolitanas (INEGI, 2010), definición que incluye:

  • Dos o mas municipios con una ciudad de al menos 50,000 habitantes.
  • Un municipio con una ciudad de al menos 100,000 habitantes.
  • Ciudad con una población de mas de 250,000 habitantes conurbada con una ciudad de los Estados Unidos.

De estas 59 áreas metropolitanas, es importante mencionar que 5 de ellas (Valle de México, Puebla, La Laguna, Tampico y Puerto Vallarta) trascienden los limites de 2 entidades federativas. Es importante definir como funcionará el Sistema 9-1-1 en los casos en que haya dos o más municipios, y en especial en esos 5 casos donde están involucrados dos o mas entidades federativas:

  • Un solo centro de llamadas que coordina los esfuerzos por su proximidad física, donde es posible que en una sola emergencia haya Policias de varios Municipios, esto sin contar ambulancias o bomberos de otros mas. Si hay rivalidad entre instituciones y el personal de los diferentes Municipios, esto puede generar problemas; se necesita coordinación entre las diferentes unidades de respuesta y definir protocolos para la cadena de mando. Si estos inconvenientes no existieran o se resolvieran, sería la mejor opción, pues todo el personal de todos los municipios se coordinan para resolver una emergencia.
  • Un solo centro de llamadas que coordina los esfuerzos de forma política, basado en la dirección física de donde se originó la emergencia. Con esta estrategia, se evita rivalidad y competencia entre Municipios; sin embargo, es posible que unidades de respuesta de otros municipios se encuentren más cerca y no sean llamados a atender la emergencia, perdiendo valiosos minutos.
  • Varios centros de llamadas, uno para cada Municipio o Estado. La peor de las opciones, en mi opinión, además de que los costos administrativos aumentan, nos encontramos irremediablemente en situaciones donde una emergencia trasciende fronteras Municipales; además de circunstancias ya mencionadas, donde es posible que unidades de respuesta de otros Municipios se encuentren mas cerca del lugar de la emergencia.

Corto, Mediano y Largo Plazo.

Le tomo a Estados Unidos 32 años en cubrir mas del 90% de su población. Con la tecnología actual, es posible hacerlo en menor tiempo, sin embargo, no creo que sea posible cubrir ni siquiera a las áreas o zonas metropolitanas del país en los 4 años restantes del Gobierno de Enrique Peña Nieto. Tan solo las 59 áreas metropolitanas (ver punto anterior) del país concentran el 56.8% de la población del país. Las 5 mayores (Valle de México, Puebla y Toluca) equivalen casi al 30% de la población del país; me parece un buen número para empezar a trabajar en estos 4 años de Gobierno que le quedan al Presidente Peña Nieto.

Es necesario hacer un plan a corto, mediano y largo plazo, asignar presupuesto de ser necesario, organizar un calendario de licitaciones, definir bien los términos técnicos de las licitaciones para que no haya problemas en compatibilidad entre instituciones, organizar foros para educar a la gente, modificar legislación federal y local para cadena de mando en los casos particulares, etc, etc etc. No es una tarea sencilla, pero necesita hacerse de forma organizada y progresiva; de otra forma, este sistema solo será un «tiro al aire«, y tendremos que esperar otros 10 o 20 años para que suceda; y seguiremos teniendo lo que tenemos hoy en día: Poca o ninguna homologación en sistemas de emergencia a lo largo y ancho del país.