Ali Hasan Muhammed Muhammed

Ali Hasan Muhammed Muhammed, sonriente y espigado, es un muchacho tan alto que la gente al verlo, tiende a pensar no en el diplomático de carrera que es, sino en un exitoso basquetbolista. Hassan –no está de más decirlo- es el Encargado de Negocios de Irak, un país pequeñito pero entrañable que forma parte del Medio Oriente -bloque integrado por 14 naciones árabes- y dueño de una de las reservas petrolíferas más altas del mundo -un mar de crudo debajo de su subsuelo- estimado en 112 mil millones de barriles. En consecuencia, su poderío económico resulta ser inmensurable…
Los mexicanos hemos cometido, entonces, el pecado de vivir de espaldas en su mayoría, al Medio Oriente y, en lo particular a Irak (y los países petroleros de esa región). Por lo tanto, hablemos un poco, aquí, de la República Parlamentaria de Irak- 118 millones de almas- a la cual los mexicanos conocemos muy poco, y digamos, en términos de geopolítica, que Irak está considerado actualmente como una nación “bisagra”, núcleo del Medio Oriente si uno contempla su estratégica posición en el punto donde confluyen Turquía (Norte), Arabia Saudita y Kuwait (Sur), Irán (Este) y finalmente Siria y Jordania (Oeste). Cuna de la civilización, «tierra entre dos ríos» (Mesopotamia)…
Bagdad, su capital, la ciudad de las Mil y Una Noches, tiene una población estimada en sólo 35 millones de habitantes distribuidos en 435 mil kilómetros cuadrados, y últimamente atrae un número creciente de visitantes deseosos de contemplar los vestigios de antigua civilizaciones que alentaron ahí, la cuna de la Humanidad. Los jardines colgantes de Babilonia estuvieron ahí. El turismo entre ambas naciones es en sí una promesa.
Convendría señalar, ahora, que la política exterior de México para el Medio Oriente ha conocido momentos de gran activismo. Pero ha tenido también, desde los días de la alternancia, franjas de un bajo perfil que merece ser superado. México no ha sabido interpretar adecuadamente sus amplias posibilidades comerciales en esta zona. Y únicamente, a finales del sexenio de Zedillo, ha sido que México acertó a suscribir un tratado de libre comercio con Israel.
Digamos a manera de ejemplo que Irak es el socio número 102 a nivel mundial; en contrapartida, México es el socio comercial número 45 de Irak con una balanza comercial estimada en sólo 23 millones de dólares. La amistad entre Irak y México viene de lejos. Hace 64 años, un 25 de septiembre, allá por 1950, abrió sus puertas la primera representación diplomática iraquí, en México y en 2003, nuestro país votó solidariamente, en la ONU, en contra de la invasión estadounidense lo cual provocó en el corto plazo fuertes tensiones entre Vicente Fox y George Bush.
Propios y ajenos han coincidido al opinar que un país como Irak, cuyas importaciones constituyen el 26.60% del PIB, es un semillero de oportunidades para México. Urge, entonces, mirar hacia el Medio Oriente en busca de nuevos derroteros. Irak ha comprado a México ropa, calzado, alimentos procesados, medicinas, y productos manufacturados de muy diversa índole; incluso se les capacito en materia electoral a través del (entonces) IFE. País en reconstrucción, Irak ha abierto sus puertas a constructoras que vengan a hacer carreteras, presas, y también a levantar edificios. ¿Hay alguna firma mexicana trabajando allá?

Mex-Irak Pin

¡Mírenlo! Allá va Ali Hasan Muhammed Muhammed, un amigo de México. No ha venido a jugar basquetbol. Afortunadamente, porque en nuestro fuero interno, muchos mexicanos deseamos que sea él, y no otro, el artífice del mayor intercambio comercial que haya tenido lugar durante los últimos 64 años entre Irak y México. Inshallah: Dios lo quiera…